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Los trapitos al sol que sacaron Tim Howard y Jermaine Jones deben ser lavados en casa por Bruce Arena

El nuevo DT de la selección de los Estados Unidos no solo tiene que lidiar con problemas futbolísticos sino también con riñas entre sus referentes.
23 Ene 2017 – 01:34 PM EST
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El arquero Tim Howard de Estados Unidos se retira de la cancha ante la mirada de su compañero Jermaine Jones tras lesionarse en el partido ante México por las eliminatorias de la Copa Mundial, el viernes 11 de noviembre de 2016 en Columbus, Ohio. (AP Foto/Jay LaPrete) Crédito: The Associated Press

Queda claro que cuando las cosas van bien y los resultados se dan en la cancha, todo parece color de rosa. Pero cuando no todo sale a pedir de boca en un equipo endeble, empiezan a hacerse visibles las fracturas que antes pasaban desapercibidas, y las diferencias salen a relucir.

Durante el Mundial de Brasil 2014, el arquero Tim Howard adquirió estatus de héroe y Jermaine Jones se convirtió en un ídolo de las barras y las estrellas. Dos años después, se convirtieron en compañeros de club en Colorado Rapids y contra todo pronóstico metieron al equipo hasta la final de la Conferencia del Oeste.

Nada hacía pensar que dos referentes de la selección de los Estados Unidos y de la MLS, pudieran tener algún tipo de conflicto, al contrario, parecía que son del tipo de líderes que se unen para sacar el bote a flote. Pero los pésimos resultados a final del 2016 que culminaron con la destitución de Jürgen Klinsmann podrían tener secuelas más serias de lo pensadas en la interna del grupo.

Un tema que seguramente tiene más que ocupado a Bruce Arena, ya que tras las recientes declaraciones encontradas de Howard y Jones, dejaron entre ver que dos de sus veteranos líderes que deberían de ser claves en regresar a EE.UU. por el camino correcto hacia Rusia, no están en la misma sintonía.

Cuestiones como la de Howard y Jones son exactamente el tipo de desafortunados eventos que llevan a la creación de grupitos dentro de planteles o en este caso selecciones, ya que Jermaine ya no está en los Rapids sino en LA Galaxy.

Arena no se puede dar el lujo de permitir o solapar estas riñas mediáticas cuando la clasificación a la Copa del Mundo está seriamente en riesgo e intenta rehacer una selección estadounidense que parece estar desgastada.

Sí, es cierto, quizás Howard pudo ser más político en sus ataques y no diferenciar entre el “grupo” de seleccionados de doble nacionalidad nacidos en el extranjero y el “grupo de nacionales” cuando hablo de la falta de pasión en algunos elementos del primer grupo, y posteriormente del segundo. También es cierto que Jones pudo quedarse callado, y hablarlo personalmente con Howard o en la interna del grupo.

Pero quien tenga la razón ya de poco importa, ya que ninguno de los dos tuvo la prudencia necesaria. Y aunque no quieran, tanto Arena como los convocados a la selección serán arrastrados a este caso de ropa sucia que evidentemente ya no se lavó en casa, como debió ser.

El maestro Bruce Arena ahora no solo tiene que lidiar con los problemas de cancha sino también con los extra cancha entre sus propios referentes. Llegará el punto en el que ¿tendrá que decidir entre uno de los dos? ¿Provocara esta diferencia que la selección se fracture verdaderamente en grupos?

Si se llega al punto en que Arena tenga que resolver esas dos cuestiones, muy seguramente significara que el barco está hundido. Pero, sin conocimiento de este problema extra cuando se nombró a Bruce Arena como sucesor de Klinsmann, la decisión de traerlo de vuelta parece más acertada que nunca.

Fue precisamente Arena él que supo lidiar con los egos encontrados de dos históricos como David Beckham y Landon Donovan en el vestidor del Galaxy. Fue él quien logro conjuntarlos para que jalaran parejo por el bien grupal y el resto es historia.

Ahora Arena es el encargado de limar las asperezas entre dos de sus bastiones pero en selección antes de que las consecuencias de una disputa entre Tim Howard y Jermaine Jones se vuelvan de proporciones realmente catastróficas.

Arena debe imponerse como el gran manejador de egos y técnico que es, pero lavando la ropa dentro del vestidor.

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