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América

La final será definida por la sangre fría de los pistoleros del América y de Tigres

Peralta vacunó a Chivas y al Necaxa mientras Gignac echó a Pumas y al León. Son los 'killers' de la final que se batirán en duelo en Navidad.
4 Dic 2016 – 11:20 PM EST
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Peralta y Gignac, 'por sus pistolas'. Crédito: Getty/Mexsport.

Ambos tuvieron un torneo regular muy pobre en cuanto a cifras goleadoras. Oribe registró cuatro anotaciones (tres de ellas, al Toluca en la fecha dos) y André tuvo solamente cinco (desde la jornada nueve desapareció y no se reencontró consigo mismo hasta los cuartos de final).

Sin embargo, ambos están de vuelta cuando sus respectivas escuadras más los necesitan. Peralta le metió a la Chivas el gol que le metió a Brasil en los Olímpicos de Londres 2012 y Gignac le hizo un obsequio de un hat-trick a unos Pumas que marchaban imparables. Ya en semis Diego Novaretti y Guillermo Burdisso siguen preguntándose dónde quedaron sus caderas.

Contra el Necaxa en el Azteca, América estuvo jugando en inferioridad numérica por varios minutos dada la desaparición de Silvio Romero (estaba, pero en modo ‘fantasma’). Cuando Ricardo Antonio La Volpe sacó al nueve argentino y adelantó al ‘Cepillo’ fue cuando los cremas fortalecieron su ataque con un delantero más activo, con más pundonor, con más amígdalas.

¿Con quién estará más en deuda André Pierre? ¿Con Ricardo Ferretti por darle la confianza a pesar de las críticas, o con Richard Milton por haberlo hecho renacer mediante un ejercicio de hipnosis?

Eso sólo lo sabe él. El punto es que está de vuelta y es el único futbolista en la Liga MX capaz de arruinarle la conmemoración de los 100 años al ‘Ame’. Se antoja complicado para Gignac, pues podría llegar a estar marcado hasta por tres zagueros centrales (Goltz, Aguilar y Alvarado/Edson). No obstante, Gignac ya se las ha ingeniado contra defensores centrales como Darío Verón y Gerardo Alcoba.

Ese viejo dicho según el cual la liguilla es un torneo aparte de la temporada regular ya no sólo se refiere a los equipos, sino también a los jugadores. Peralta y Gignac no habían andado con la mira derecha... Pero comenzó lo bueno y volvieron a enchufarse.

Como en las películas del Viejo Oeste cuando un pueblo era demasiado chico para dos experimentados pistoleros, Peralta y Gignac tienen una cita a duelo: juntarán espalda con espalda, comenzarán a caminar diez pasos y, a la llegada del décimo, girarán uno contra el otro y aquél con el revólver más rápido quedará como el capo del lugar. El capo de la Liga MX.

¿Será Pierre, será Oribe?

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