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Pumas UNAM

El peregrinaje del primer bicampeón de los torneos cortos

Se cumplen 15 años del primer bicampeonato en los torneos cortos del futbol mexicano.
11 Dic 2019 – 12:20 AM EST

Aquella noche, en el cruce de Paseo de la Reforma y Florencia, se mezclaron peregrinos guadalupanos y auriazules. Se sonreían, contagiaban su alegría y los que se quedaban ahí daban ánimos a los que seguían marchando.

Para los primeros, ese era un lugar de paso en la ruta rumbo a la Basílica, pero para los otros, el destino era justamente ahí, en el Ángel de la Independencia: una noche de dos festejos multitudinarios en la Ciudad de México.

Era el 11 de diciembre de 2004. No es casualidad ver a los millones que se reúnen a cantarle Las Mañanitas a la Virgen de Guadalupe transitando por las calles de la capital en la etapa final de su camino desde sus lugares de origen. Su templo es el segundo centro católico más visitado en el mundo y la peregrinación alcanza, según estimaciones, 8 millones de visitas solo por el aniversario de su aparición, el 12 de diciembre.

Pero aquella noche, en el ya desaparecido Estadio Tecnológico de Monterrey, los Pumas terminaron una obra que parecía imposible tres semanas antes.

El sistema de grupos que aún estaba vigente en el futbol mexicano llevó a los felinos a la Liguilla pese a ser novenos de la tabla general. Fueron segundos en el Grupo 1, detrás del Atlante, y tuvieron un punto menos que Tigres, cuarto en el sector 2.

De los tres batallones, clasificaron automáticamente los dos primeros lugares y los dos mejores equipos restantes.

Pumas incluso terminó la fase regular con una goleada en contra, en casa, ante las Chivas con un 5-1 que lavó un poco la derrota de la Final del torneo anterior. El campeón vigente parecía tener los minutos contados en el certamen.

Pero como por arte de magia o como si fuera necesario solo apretar un switch, los pupilos de Hugo Sánchez golearon al superlíder Veracruz 3-0 en la ida para acabar con el sueño de un plantel comandado por Cuauhtémoc Blanco y Christian Giménez. Resistieron el asedio en la vuelta para firmar el pase a Semifinales con un empate 1-1.

En la Semifinal, vencieron 4-3 al Atlas en un vertiginoso partido en el Olímpico Universitario y después ganaron la vuelta en el Jalisco por 2-1. Francisco ‘Kikín’ Fonseca, quien no había marcado en todo el torneo, finalmente se hizo presente en las redes ajenas en aquella serie con un gol en cada partido. El boliviano Joaquín Botero llevaba cuatro goles en aquella Liguilla y el uruguayo Diego Alonso tenía otro par de anotaciones.

A la Final, curiosamente como pasó en el torneo que sigue vigente, llegaron los clasificados seis y ocho. Monterrey, dirigido por Miguel Herrera y con el campeón de goleo del torneo, Guillermo Franco, dejó en el camino al Pachuca y al Atlante.

En la ida, el 8 de diciembre, en la Ciudad de México, Franco precisamente abrió el marcador al minuto 20, pero el capitán de los Pumas, Joaquín Beltrán, empató al 49’ y David Toledo puso el segundo al 80’.

En la vuelta, Rayados asedió el arco de Sergio Bernal una y otra vez. Sin embargo, el incesante bombardeo en el área rival no tuvo éxito. En cambio, apenas arrancando el segundo tiempo, Jaime Lozano disparó y el rebote cayó en Fonseca, quien no lo pensó dos veces y pegó un zapatazo que dejó parado a Christian Martínez, quien a su vez solo vio como el balón entró pegado a su poste derecho.

Fue el gol que silenció al Tecnológico.

Diecisiete torneos cortos después, por fin un campeón repitió. Pumas solo sumó 22 puntos en 17 partidos de la fase regular, pero si contamos la Liguilla bajó el mismo criterio, obtuvieron 16 en solo seis juegos. La defensa de su corona estuvo totalmente en entredicho por tres meses y medio y fue inobjetable en las tres semanas siguientes.

Los bicampeones no quisieron hacer esperar a nadie en casa y esa misma noche tomaron el vuelo de regreso. Una marea de aficionados los esperó pacientes en el Ángel de la Independencia hasta las 2 de la mañana, cuando arribaron en un Turibús. El más animado era Diego Alonso, quien llegó ese torneo en lugar de Bruno Marioni, el campeón de goleo del Clausura 2004, de quien no pudieron renovar su préstamo.

Los torneos largos nos acostumbraron a ver grandes dinastías, a los tricampeones América (1983-84 a PRODE 85’) y Cruz Azul (1971-72 a 1973-74), así como al tetracampeón Guadalajara (1958-59 a 1961-62), pero tras 47 ediciones de torneos cortos, solo un club más ha alcanzado la hazaña de aquellos Pumas de 2004: el León de Gustavo Matosas en el Apertura 2013 y Clausura 2014.

Ni el Toluca de finales de los años 90 ni los Tigres de la actual década fueron capaces de repetir en lo inmediato. Algún enigma encierran los torneos semestrales.

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