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El manager de los Dodgers fue quien empezó a conjurar la maldición del Bambino

Dave Roberts, actual manager de Dodgers, hizo la primera jugada clave que permitió que los Boston Red Sox rompiera la maldición del Bambino en 2004.
22 Oct 2018 – 08:58 AM EDT
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Parece una ironía del destino que quien abrió el camino para acabar con una de las maldiciones más populares en el deporte, sea ahora uno de los pilares para acabar con otra.

Los Dodgers de Los Angeles suman ya 30 años sin ganar un título de las Grandes Ligas. Específicamente, los cumplieron este sábado cuando acabaron a los Oakland Athletics en cinco partidos en la Serie Mundial de 1988. Una sequía que no habían tenido desde que ganaron su primer banderín, en 1955.

El destino les puso una nueva oportunidad este año ante una franquicia que la pasó peor: los Boston Red Sox no vieron la suya desde 1918 y hasta 2004, un periodo de 86 años que es conocido como "la maldición del Bambino", pues inició con una proclama de 'Babe' Ruth, quien dijo que Boston no volvería a ser campeón mientras jugara en Fenway Park a causa del traspaso que hicieron de él sin su consentimiento a los New York Yankees.

El hechizo de Ruth terminó en 2004 cuando Boston barrió en cuatro juegos a St. Louis en la Serie Mundial, pero la verdadera dosis de drama vino en la Serie de Campeonato de la Liga Americana, cuando estuvieron 3-0 abajo ante los New York Yankees y también con el marcador en contra por 4-3 en la novena entrada del Juego 4 en Fenway Park.

Kevin Millar recibió base por bolas al abrir el capítulo y Dave Roberts entró como corredor emergente. En el primer lanzamiento de Mariano Rivera al siguiente bateador, Bill Mueller, Roberts se robó la segunda base en una jugada apretada, por apenas una fracción de segundo, pues el disparo del catcher Jorge Posada fue casi perfecto.

Mueller conectó un sencillo por el jardín central, suficiente para que Roberts empatara el partido y forzara los extrainnings. Boston terminó por ganarlo 6-4 en 12 entradas gracias a un homerun de David Ortiz.

Los Red Sox se impusieron también en el Juego 5 en casa, en 14 entradas, por 5-4; en el 6, de regreso en Yankee Stadium, ganaron 4-2 y consumaron la sorpresa y el milagro con un contundente 10-3 en el Juego 7. Nunca antes, ni otra vez hasta ahora, un equipo ganó una serie después de estar abajo 3-0.

Pero volvamos a la novena entrada del Juego 4. Si Roberts fuera puesto out en segunda base, ¿qué habría pasado? Habría sido el primer out de la entrada. Mueller se habría puesto en primera, Doug Mientkiewicz quedó fuera en un elevado que permitió a Mueller llegar a segunda; Matt Damon se embasó por error del primera base Tony Clark; con hombres en las esquinas, Orlando Cabrera se fue ponchado y ahí habría terminado el partido, con victoria de los Yankees y su pase a la Serie Mundial.

Aunque David Ortiz fue nombrado MVP de la serie, especialmente por definir los Juegos 4 y 5 y pegar otro cuadrangular en el 7, nada de eso habría pasado sin el robo de base de Roberts, quien volvió a entrar como corredor emergente en el 5 y empató la pizarra en la octava entrada.

Dave Roberts es el manager de los Dodgers desde 2016. En un rol protagónico, él es ahora el primer responsable de acabar con la sequía de los Dodgers, sin una maldición propiamente de por medio, pero ante los mejores Red Sox de la historia, los que fijaron una marca de la franquicia de victorias en esta temporada y salen como amplios favoritos para ganar la Serie Mundial.

Quizás tan difícil como con el 3-0 en contra de 2004.

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