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Matías Almeyda dio catedra en San José Earthquakes de cómo lidiar con el ídolo y goleador histórico

‘El Pelado’ envió a la banca y le quitó la capitanía a Chris Wondolowski, pero el veterano igual parece estar a full con el proyecto Almeyda, ¿cómo logró esto el argentino?
11 Abr 2019 – 5:15 PM EDT

Cuando un director técnico se hace cargo de un proyecto en un equipo generalmente debe lidiar de entrada con la situación de los símbolos, veteranos, lideres, iconos y/o hasta ídolos históricos del club. Con aquellos que se han ganado un status de diferente, y que son referentes en el vestidor y en la cancha.

Ese tipo de jugadores pueden llegar a ser el gran vinculo del entrenador con el plantel, enormes aliados, o en contraste, sus más férreos detractores dentro del club. Por lo cual el técnico debe tomar decisiones.

Matías Almeyda llegó a un San José Earthquakes que venía de ser colero general y que tiene ya muchos años sin clasificar a Playoffs. De lo poco rescatable de los Quakes y que le da orgullo a sus hinchas, es Chris Wondolowski, su goleador histórico.


Wondo, todo un veterano de 36 años de edad, es también uno de los máximos ídolos de la institución californiana. Ya el año pasado, el técnico en turno lo sentó de inicio, lo que parecía terminaría con la impresionante racha del goleador que se remonta al 2010, anotando por lo menos 10 goles por temporada (es decir, doble digito en el renglón de goles).

Wondolowski terminó siendo titular y portando el gafete de capitán. Y anotó una decena de goles para mantener viva su racha, y además, quedar a tan solo un gol de empatar el récord de máximo goleador de la MLS que ostenta Landon Donovan con 145 tantos.

Almeyda, quien tuvo una situación similar con Carlos Salcido en Chivas, le respetó su lugar a Wondo. Le otorgó el gafete de capitán, lo puso de titular, y disputó todos los minutos de juego de los primeros cuatro duelos de la temporada bajo sus órdenes.

Earthquakes perdió esos cuatro partidos. La ofensiva no carburó, anotando solo en dos ocasiones. Wondolowski no marcó, no figuró, y solo disparó cinco veces en 360 minutos en la cancha.


Con todas las muestras a su favor y con nadie que pudiera refutarlas, ‘El Pelado’ envió a la banca a Wondo y le quitó la capitanía. Para el quinto partido del equipo, Almeyda dejó al goleador viendo el partido como suplente. Quakes venció contundentemente 3-0 al subcampeón, Portland Timbers.

¿Fue inteligente el manejo que le dio Almeyda?

Por ahora, todo apunta a que Matías, poniendo en contexto la situación, realizó los movimientos ideales en el momento justo. Hasta podría pensarse que los pasos estaban fríamente calculados.

En análisis. Almeyda no se mostró autoritario al dejar a Wondo totalmente fuera de planes de arranque, ni le quitó la capitanía. Al contrario. Ni tampoco se echó encima a los hinchas haciendo al ídolo a un lado o transfiriéndolo a otra parte, sin antes darle la oportunidad de tener cabida en su era.


Después de las primeras tres derrotas, Matías dio declaraciones muy puntuales, aclarando que su proyecto era a largo plazo, con un trabajo arduo en la cantera y con jóvenes en la plantilla. En otras palabras, un trabajo a fondo que lleva tiempo y que en el proceso puede ser muy doloroso en cuanto a resultados. Así suelen ser las renovaciones, y más en un plantel tirándole a austero como el de San José.

Medio difícil de creer cuando le estas dando juego al delantero que está más cerca de cumplir los 40 años que de sus días como un veinteañero.

Quizás solo estaba preparando el terreno para el escenario que ya tenía en mente, de sentar a Wondo, o quizás no. Pero en el cuarto partido, el 5-0 sufrido a manos de LAFC en casa, dio la pauta para que Matías pudiera desatarse de “respetar” las jerarquías de los históricos.

Y dio efecto de inmediato al siguiente partido. Pero no solo por el resultado abultado e inesperado. Sino porque Wondo, lejos de mostrarse molesto en el banco, festejó y gritó los goles como propios y casi tan eufóricamente como el mismo Almeyda.


Wondolowski, como todo el mundo Earthquakes, entendió que ya no daba para respetar jerarquías. Que la era Almeyda les había brindado la chance, pero que no había funcionado y el tiempo era el idóneo para cambios.

‘El Pelado’ tenía poco que perder dando la oportunidad inicial a Wondo, cumpliendo el capricho nostálgico de la afición. Si Wondolowski funcionaba y anotaba los dos goles que el faltan para romper la marca de Donovan, todos felices y le daba más tiempo al mismo Almeyda de hacer la transición con otros jugadores.

Y si no resultaba, como sucedió, tendría más crédito para hacer y deshacer a placer.

Usted se preguntara, ¿y los cuatro partidos perdidos? Ciertamente duelen, y a Matías y a sus jugadores más. Pero hay que ver el panorama completo. En San José no están presionados por cuatro partidos, no se tomaran medidas viscerales cuando se apostó al proyecto de largo plazo, y cuatro duelos no marcaran si la era Almeyda es exitosa o no, es una muestra muy pequeña.


Volviendo a la idea esencial, Matías dio catedra, tomando en cuenta el contexto de los Quakes, de cómo manejar la situación del ídolo goleador del club, supo cuando sentarlo y quitarle el gafete. Esto no significa que Wondo no vaya a ser requerido y no tenga su chance de marcar los dos goles del récord, pero sí que la autoridad – y más que ello, el arte y sutileza de dirigir – con el sello del argentino, hizo su primera marca en los Earthquakes.

Falta mucho camino para que San José aspira a cosas importantes, pero Almeyda ya dio un paso firme e importante. Uno de auténtico líder con estrategia.

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