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Opinión Deportes

Javier Rojas | Un golpe de realidad

México necesita de Conmebol y ella del fresco, incómodo, pero redituable futbol mexicano.
18 Sep 2019 – 1:38 PM EDT

Lo ocurrido la noche del martes en San Antonio frente a Argentina es un fuerte recordatorio de un problema, uno de varios, que estanca al futbol mexicano.

Me refiero a la ausencia de una verdadera competencia internacional.

Las copas y torneos a nivel de clubes que han nacido últimamente contra equipos de Estados Unidos lo confirman.

México necesita a la Copa América y la Copa Libertadores; esas competencias servirán para entusiasmar aún más a una afición noble, así como también le dará prestigio y credibilidad a nivel internacional a nuestro balompié.

No basta con la Concachampions en la que permanentemente se coronan nuestros equipos jugando muchas veces las finales entre escuadras del país, pero tampoco será suficiente con la Campeones Cup y la Leagues Cup.

No basta con la Copa Oro en la que sabemos México sólo se exigirá hasta la semifinal o final, sobre todo al ver el bache que sufre el futbol de Estados Unidos a nivel de selecciones.

Ese roce internacional de mayor exigencia se consiguió en la década de los 90.

Dirán que sólo se ganó el título de la Copa Sudamericana gracias al Pachuca, pero también se estaba consiguiendo respeto y se atraía la atención de clubes europeos que empezaban a descubrir a nuestros futbolistas, tal y como sucedió con Rafa Márquez en la Copa América del ’99 o Paco Palencia en la del 2003.

Crecía la personalidad de nuestros jugadores que se plantaban en los ambientes más hostiles sin temor alguno hasta que de pronto se cambió el rumbo.

La Libertadores y la Copa América dejaron de ser prioridad para los directivos porque se invertía más de lo que se ganaba hablando en términos económicos por lo que se empezaron a mandar equipos alternos.

Con el paso de los años creo que esa medida ha salido más cara y hoy se busca ese roce internacional alterno.

México necesita la Copa Libertadores y la Copa América tanto como esas competencias de Conmebol necesitan la presencia refrescante, incómoda, pero redituable de nuestro futbol.


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