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El mal arbitraje en la Liga MX pide gritando traer silbantes extranjeros

Otra fecha de terribles equivocaciones arbitrales muestra que la liga no sólo necesita futbolistas foráneos, sino también a los mejores silbatos del mundo.
20 Nov 2016 – 1:56 PM EST

Cero y van dos. El paraguayo Miguel Samudio ha protagonizado un par de marcaciones de pena máxima tan incorrectas como (paradójicamente) perjudiciales para el América: una le costó a los azulcremas el acceso a la final del torneo pasado y otra costó anoche en el Hidalgo escalar más posiciones en la tabla general.


Horas antes, en Tuxtla Gutiérrez, Erick Yair Miranda sancionaba una falta de Rafa Márquez en medio campo frente a la banca de Jaguares. Vio de frente la artera acción en la que el del Atlas talló brutalmente la pantorrilla de un compañero de profesión. Esa era de roja y cárcel en otras ligas; pero en la MX no, porque hay nombres intocables.


La crisis del arbitraje en la Liga MX no es cuestión de ‘darle más fluidez al partido’, sino una de desconocimiento del reglamento (en el mejor de los casos), o de falta de valor para aplicarlo (en el peor de ellos).

Aunque la Champions por supuesto no está exenta de polémica arbitral, dos son los jueces europeos cuyas controversias sólo pueden atribuirse al error humano. Esto es, al error de apreciación o ‘error de repetición televisiva’ (fueras de juego por centímetros, balones que cruzan o no la raya de cal en fracción de segundos). Estos dos jueces no son sino el inglés Mark Clattenburg y el turco Cuneyt Cakir.

Aquí va un ejemplo para demostrar que el arbitraje de la Premier es el mejor: el triunfo del Mánchester City por 3-1 al West Ham del 28 de agosto se hizo famoso por la suspensión de tres juegos para Sergio Agüero. Corría el minuto 76 cuando el central neozelandés Winston Reid se colapsó producto de un codazo alevoso del astro argentino. El réferi, Andrew Marriner, no marcó falta siquiera pero el West Ham solicitó la revisión del video: si Marriner hubiera dicho que vio la acción y decidió no sancionarla, la apelación no hubiera procedido. Marriner declaró que no la vio, la Asociación Inglesa revisó el video y castigó al ‘Kun’. Es decir, que fue un error de apreciación (‘no la vio’) y no de falta de conocimientos o de valor (‘la vio y no la marcó’, o ‘la vio y marcó algo equivocadamente’). A Clattenburg ésas jamás se le pasan.

Por su parte, el turco Cakir es ejemplo de imparcialidad y valor a prueba de balas. En la Champions 2012-2013 expulsó al portugués Nani del Mánchester United frente al Real Madrid por clavarle los tapones a Álvaro Arbeloa. Se alegaba que la acción fue involuntaria por perder de vista al adversario, pero Cakir le mostró la roja avalado por la imprudencia y la fuerza desmedida. Un juez con agallas.

La crisis de los hombres de negro en el campeonato mexicano data ya de varias ediciones de Liga MX. Y ya se tienen que tomar cartas en el asunto. Se habla de profesionalizar a los árbitros pero no se habla de cómo profesionalizarlos: un buen paso sería importar a Clattenburg y a Cakir para observar el arbitraje de hombres susceptibles al error (como todos), pero bien formados y con los pantalones bien puestos.

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