
Una crisis política derivada de la renuncia del gobernador Claudio Castro, señalado por presunta corrupción, dejó al estado de Rio de Janeiro, el segundo más poblado de Brasil y pilar económico del gigante suramericano, bajo el gobierno del tercero en la línea de sucesión por ausencias o renuncias de quienes lo antecedían en el escalafón.
Cientos de fans charrúas esperaron a la Celeste en su hotel para festejar el boleto a las Semifinales.