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El legado de Manu Ginóbili, el mejor basquetbolista latino en la historia de la NBA

Recordado por su habilidad técnica, estilo y entrega, el argentino deja huella tras cuatro campeonatos con los San Antonio Spurs y por ganarse el respeto de los rivales.
29 Ago 2018 – 8:01 PM EDT

Emanuel David Ginóbili cumplió hace exactamente un mes los 41 años de edad y ayer anunció su retiro como jugador de básquetbol profesional. El argentino acumuló cualquier cantidad de elogios al comunicar su marcha de las duelas, y no podía ser de otra manera, pues se trata del adiós de una auténtica leyenda, para muchos el mejor basquetbolista latinoamericano en la historia de la NBA.

Elegido en el turno 57 del draft de 1999 por los San Antonio Spurs, Ginóbili promedió 13,3 puntos y 3,8 asistencias en 1,057 partidos de temporada regular durante 16 años de una carrera donde ganó cuatro campeonatos de la NBA para dejar un legado dentro del mejor baloncesto del mundo.

El argentino recibió anillos de campeón en 2003, 2005, 2007 y 2014. Fue seleccionado dos veces al NBA All-Star [Juego de Estrellas] en 2005 y 2011; en dos ocasiones fue All-NBA Third Team y fue consagrado como el mejor suplente de la liga al obtener el NBA Sixth Men of the Year en 2008.


Manu se despide cargado de logros colectivos y jugadas inolvidables a lo largo de toda su carrera, que le auguran ser un futuro miembro del Salón de la Fama, por toda la magia y grandeza que dio al deporte ráfaga con su estilo y entrega en 16 campañas con el uniforme de los Spurs.

Manu Ginóbili fue el máximo referente de la “Generación Dorada” del básquetbol argentino, una camada que incluyó a jugadores como Luis Scola, Andrés Nocioni, Pepe Sánchez, Carlos Delfino, Fabricio Oberto y Pablo Prigioni.

Sin duda será el primer jugador argentino y latinoamericano que tenga la mejor opción de entrar al Salón de la Fama, tanto por su éxito en la NBA, como por todo lo que logró a nivel internacional, como conquistar con Argentina la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.


Con una notable habilidad técnica, acierto para disparos desde el perímetro y arrojo para recuperar balones, Ginóbili irrumpió en la escena en el Mundial 2002 de la FIBA en Indianápolis.

Durante la segunda fase del torneo, Argentina se convirtió en el primer equipo en vencer a una selección de Estados Unidos integrada solamente por jugadores de la NBA. Acabó llevándose la plata al caer en la final ante Yugoslavia, donde Ginóbili no pudo jugar por una lesión en el tobillo.


Ginóbili se ha ganado el derecho a estar entre las leyendas del básquetbol por su historia en la NBA y porque se convirtió en uno de los grandes jugadores olímpicos, participando cuatro veces.

El momento cumbre de su carrera fue su gesta inolvidable en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Al compás de 29 puntos de la zurda del oriundo de Bahía Blanca, los argentinos tumbaron en semifinales 89-81 al Dream Team, quinteta que contaba con astros consagrados como su amigo Tim Duncan, Allen Iverson y otros como LeBron James, Dwyane Wade y Carmelo Anthony.


Una vez en la final, Ginóbili y compañía vencieron a Italia para adjudicarse el oro ante El Partenón. También obtuvo la medalla de bronce en los Juegos de Beijing 2008 y fue cuarto lugar en Londres 2012. Durante su carrera europea ganó la Euroliga con el club italiano Kinder Bolonia en 2001.

Su palmarés lo coloca entre las máximas glorias del deporte argentino junto a los futbolistas Diego Armando Maradona y Lionel Messi, Guillermo Vilas (tenis), Carlos Monzón (boxeo), Luciana Aymar (hockey sobre césped) y Juan Manuel Fangio (automovilismo).

Aunque Ginóbili solo fue elegido dos veces al Juego de las Estrellas de la NBA, en cada temporada que jugó con San Antonio, se convirtió en un elemento clave al igual que Tim Duncan y Tony Parker, pero sin tener la misma proyección popular entre los fans americanos.


El legado de Manu entre los latinos es irrefutable y puede ser comparado con muchos atletas estadounidense como Dennis Rodman que también únicamente fue a dos NBA All-Star y forma parte del Salón de la Fama, con menos puntos conseguidos que los logrados por Ginóbili.

Una estrella, un profesional único, dispuesto a sacrificar la titularidad y las estadísticas por la aportación que favoreciera a todo el equipo, una de las cualidades que le hizo merecedor a ganarse la completa confianza del entrenador Gregg Popovich.



“Manu es uno de los competidores y ganadores más grandes de todos los tiempos. Sin sus aportaciones finales no hubiésemos podido ganar partidos decisivos que hicieron posible que nuestro equipo se haya convertido en dinastía”, declaró Popovich cuando valoró la figura de Ginóbili. “Sus genialidades son siempre únicas y excepcionales”, remató el coach.

Ese es el concepto que hay sobre él en la NBA, su elección se deba hacer subjetivamente por lo que realmente representó su aporte individual y colectivo a los Spurs y al deporte en general. Al margen de que entre o no al Salón de la Fama, dentro de la NBA existe el convencimiento que su figura es la mejor versión del nuevo concepto del básquetbol profesional y ese es su gran legado.


Emanuel Ginóbili dice adiós al basquetbol tras más de dos décadas entregándolo todo

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Se utilizó información de The Associated Press en la redacción de esta nota

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