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Opinión Deportes

'Ruso' Zamogilny | No hay grandeza sin lealtad

La actitud de Tigres fue un golpe bajo e imperdonable.
22 Oct 2019 – 1:36 PM EDT

Uno, dos o tres minutos, ¡qué importaba!

Lo que vimos en el Veracruz-Tigres fue verdaderamente escandaloso, sobre todo con una actitud nefasta de algunos futbolistas de Tigres que pareció importarles muy poco lo que sentían sus colegas y no tuvieron piedad. Mientras el Veracruz permanecía protestando inmóvil en el campo, les anotaron dos goles.

¿En qué cabeza sensata y responsable cabe aprovecharse de un reclamo del rival para anotar?

La conflictiva situación ameritaba solidaridad y respeto a un reclamo más que legítimo de los jugadores del Tiburón, pero sobre todo era necesario para sentar un precedente con un fuerte gesto hacia afuera de un gremio totalmente unido, cosa que no se logró en el pasado y por lo visto, no se logrará tampoco en el corto plazo.

Aún si lo pactado de antemano, como dijo Guido Pizarro, correspondía a un minuto para manifestarse y previo al juego los futbolistas del Veracruz solicitaron tres, ¿cuál era el problema?

El momento ameritaba entender el difícil contexto que se vive en el puerto y apoyarlos de forma incondicional.

Es cierto que en Veracruz las cosas internamente no estaban del todo claras, pero era entendible por el tamaño de la decisión que se pretendía tomar.

Eligieron una postura sin precedentes, no presentarse a jugar mandaría al Veracruz al descenso de forma anticipada.

Esta determinación seguramente generó dudas y discrepancias en el seno del plantel, pero una vez externada obligó a la Liga y la Femexfut a dar una conferencia de prensa de emergencia y ofrecer apoyo con una partida de dinero para solventar parte de las deudas.

La decisión de no jugar había hecho ruido y surtió efecto.

Incluso en el campamento de Chivas, uno de los equipos mas grandes de México, encontraron apoyo con las declaraciones del 'Cone' Brizuela, que manifestó públicamente la intención del plantel del Guadalajara de unirse a un 'parón' del fútbol si era necesario.

Viendo que la Liga y la Federación reaccionaron, el Veracruz cambió el plan: se presentó a jugar y eligió protestar iniciando el juego.

Lo más difícil ya había pasado, pero todo se derrumbó en el momento clave.

Hubo errores de comunicación seguramente, sin embargo considero que lo más grave fue la incapacidad de Gignac, Vargas y compañía para interpretar las necesidades del equipo afectado y del gremio futbolístico en si.

Fue un golpe bajo, algo imperdonable para una institución como Tigres que es modelo en muchos aspectos, que va creciendo año con año, que ha ganado títulos y muchos partidos dentro del campo, pero sobre todo que ha sembrado fuera de él la semilla de una institución responsable y cercana a la gente.

Se equivocaron feo y en estos momentos que van recorriendo ese honorable camino hacia la grandeza deportiva no viene mal recordar una frase de León Tolstoi: NO HAY GRANDEZA DONDE FALTAN LA SENCILLEZ, LA BONDAD Y LA LEALTAD... para reflexionar, amigos Tigres.


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