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Del cuento al ring: 18 campeones que terminaron con ‘doble KO’ como Tom King

El escritor Jack London simbolizó en su relato, ‘Por un bistec’, a varios púgiles que perdieron su último combate y acabaron en una vorágine de adiciones y miseria.
17 May 2020 – 12:26 AM EDT

La ficción empieza con un veterano boxeador, llamado Tom King, que se levanta de la mesa y se dirige al combate con una “inconfundible sensación de hambre”. El hombre únicamente comió un pedazo de pan con salsa antes de la pelea contra su rival, un joven llamado Sandel.

Durante las más de 20 páginas del cuento de London, el sinsabor recala en el lector por esta condición que vive el personaje: el hambre; a la que se le suma la vejez, terribles combinaciones para un KO certero.

Pero esta hambre de King, de la que muchos boxeadores (al principio de sus carreras) se alimentaron para salir adelante, llevó a algunos a bajar la quijada después de conquistar la gloria.

Esta hambre no es simplemente el hambre que le quita la fuerza al cuerpo y pica en los intestinos. Se describe como lo hace London al final del cuento: “No era el hambre habitual, que roe, sino una gran debilidad, una palpitación en lo más profundo del estómago que se comunicaba con todo su cuerpo”.


¿Hambre interior? ¿Hambre espiritual? ¿De qué tipo de hambre habla London? ¿Qué hambre llega a destruir a los grandes ídolos, incluidos a los literarios como el propio autor norteamericano?

Tom King personifica a quienes el hambre de cinturones, fama y dinero no les fue suficiente. Y el haber alcanzado la cima, en vez de ayudarlos, terminó siendo una prueba más difícil o lo peor para sus vidas. Los derechazos fueron más allá de las costillas, al alma.

Algunos boxeadores intentaron quitarse este vacío, esta hambre, en otro tipo de cuadriláteros: discotecas, casinos, extraños negocios, drogas, mujeres por montón, alcohol y excesos y excesos interminables.

En la siguiente galería se presenta una sinopsis de 18 ‘hermanos’ de Tom King, añadiendo datos de su último combate y el ‘puño’ maldito que les hundió más allá de las costillas. La mayoría de estos púgiles fueron campeones mundiales. Todos, revisando con detalle sus estadísticas en BoxRec, se despidieron del boxeo con una derrota y, 15 de ellos, perdieron ante púgiles mucho más jóvenes (otra similitud con Tom King).


Entre una última derrota y las sombras: las dificultades de 18 campeones del boxeo

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Pareciera que en estas vidas, el boxeo cumplió con un ciclo que acabó en un mismo punto sombrío y sin esperanza. El púgil, al que el hambre lo alimentó de joven y de adulto lo coronó en hombros, vuelve -como diría 'Manos de Piedra' Durán- a "las alcantarillas" donde nació. Del hambre al hambre.


London hace reflexionar a Tom King sobre su situación de no tener nada más que esa ‘hambre’, pero, ahora, de viejo, con hijos, deudas y sin dinero.

"Tom King ya no servía para nada excepto para peón de albañil... Se sorprendió deseado haber aprendido un oficio. A la larga hubiera sido mucho mejor. Pero nadie se lo había dicho, y sabía, en el fondo de su corazón, que no habría escuchado si se lo hubieran dicho. Todo había sido fácil. Mucho dinero, combates gloriosos, períodos de holgazanería entre combates, un séquito de aduladores...”

Con este cuento, Jack London fue un vidente de principios del Siglo XXI. Anticipó, desde 1909 -año de su publicación en el Saturday Evening Post- las espinosas historias de vida que persiguen a los boxeadores y, más allá, la trascendencia que las rodea.

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