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Anderson Espinoza estimó que los Padres de Luis Urías pronto darán de que hablar

El lanzador y súper prospecto venezolano fue sometido a una cirugía Tommy John y tiene dos años sin lanzar en un juego, pero aún es joven para cumplir la proyección que tenían sobre él antes de la lesión.
12 Sep 2018 – 12:48 AM EDT

El méxicano más reciente en subir a Grandes Ligas, Luis Urías, forma parte de un interesante proyecto que ha emprendido el gerente general de los San Diego Padres, A.J Preller, quien busca germinar lo que ha sembrado en los últimos cuatro años, para cambiar el rumbo de la historia reciente del club.

El conjunto de Andy Green tiene doce años sin disfrutar la postemporada, pero tal vez se acerca la hora de ver la luz al final del túnel. Antes de comenzar el campeonato en curso de las mayores, los californianos habían logrado meter a nueve de sus mejores quince prospectos dentro del listado de los mejores cien talentos en toda la gran carpa, según los análisis de MLB.com.

Urías, quien es uno de los cuarenta mejores prospectos del béisbol, forma parte de esa generación que promete un futuro brillante para los Padres con Francisco Mejía, Fernando Tatis Jr. y el pitcher venezolano, Anderson Espinoza, quien debe ser en algún momento el as o, al menos, uno de los líderes de la rotación de San Diego.

El lanzador derecho, probablemente, ya debería estar en la gran carpa, a pesar de que solo tiene veinte años. Hasta hace dos zafras su ascenso venía a toda velocidad, después de los Boston Red Sox le habían otorgado un bono de 1.8 millones de dólares para que firmara con ellos, en 2014.


“Se siente una vibra increible con Luis Urías, Fernando Tatis y sé que vamos a dar de que hablar en uno o dos años”, pronosticó el venezolano. “Me motiva bastante porque sé que tengo un compromiso con el equipo, no solo cumplir el sueño de llegar a Grandes Ligas. Eso me motiva a trabajar todos los días”.

El pitcher saltó de la Liga de Novatos a Clase A media en solo un año y apenas con 18 años logró su primera campaña de cien ponches en ligas menores. En julio de 2016 recibió una llamada inesperada, los patirrojos lo habían cambiado a los Padres por el zurdo Drew Pomeranz.

“Yo he tenido reuniones con A.J. Preller y con el coordinador de ligas menores y me han dicho que cuentan conmigo”, reveló. “He estado en conversaciones con ellos, ellos saben lo fuerte que he trabajado para llegar a Grandes Ligas y no solo eso, sino que todos en ligas menores hemos trabajado duro para hacer de este equipo campeones de la serie mundial”.

Al incorporase a su nuevo conjunto, solo pudo recorrer 32 entradas con su nuevo uniforme, antes de descubrir que el ligamento de su codo estaba roto y que ameritaba la cirugía Tommy John.

“El año pasado tenía bastante expectativas de lograr una de mis metas”, confesó el súper prospecto en una entrevista con Univisión. “La cual es lanzar en Grandes Ligas, pero no se pudo dar. Entendí que soy un ser humano y tuve el apoyo de mi familia, mi agente y el equipo que jamás me dio la espalda”.

Sus patronos prefirieron esperar y probar tratamiento antes de recurrir al quirófano, pero el fruto de esa decisión fue perder dos temporadas, en lugar de una, considerando que el tiempo promedio de recuperación de esa intervención quirúrgica, son 12 meses.


“Lloré bastante cuando me enteré que me harían la cirugía. Fue frustrante cuando vi la temporada pasar y no me recuperaba del todo”, recordó . “Me lesioné en abril y me operaron en julio, cuatro meses después. Me ha tocado madurar antes de tiempo y me he mantenido enfocado. También veo que tengo ligamento nuevo para lanzar veinte años en Grandes Ligas, lo que me queda es recuperarme”.

El oriundo de Caracas ya ha progresado en su recuperación, aunque no lanzará en un partido oficial hasta el año que viene. Espinoza ya ha efectuado más de veinte sesiones de bullpen y ahora tendrá tres sesiones de práctica de bateo e irá a descansar para estar listo para el próximo Spring Training.


“Estoy mejor que nunca y estoy enfocado en poderme encontrar con mis pitcheos y con mi comando”, explicó. “En San Diego hay una psicóloga que se llama Rosa, me la llevo muy bien con ella, desde antes de la cirugía. Me vive mandando mensajes de motivación, documentales, películas, que me han ayudado a entender que lo mejor es lo que pasa y que tengo el talento para llegar lejos”.

Y esa es la apuesta que tienen los San Diego Padres con toda esta camada joven que han formado en sus granjas para cambiar el rumbo de los últimos años. En ese grupo tienen sus esperanzas para sacarlos de la lista de siete equipos que aún no han ganado la Serie Mundial.


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