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FC Bayern München

El Bayern de Heynckes confirmó su candidatura para ganar la Champions

El equipo alemán avanzó a semifinales de la Champions tras empatar con el Sevilla a cero en Munich en el único de los enfrentamientos de Champions que resultó ser un trámite. El Bayern salió de la ronda como claro favorito
11 Abr 2018 – 04:40 PM EDT
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Heynckes tiene dos apodos: Jupp, diminutivo de josef (su nombre de pila), y Osram, nombre de una empresa alemana de iluminación (debido a que el técnico se enrojece en exceso cuando se enerva). Él mismo decidió no inquietarse más en los banquillos y se retiró en el 2013 tras ganar la Champions y la Bundesliga con el Bayern. Le dejó el testigo a Pep Guardiola que en tres años no pudo llegar a la final de la máxima competición europea. El Bayern comenzó esta temporada con Carlo Ancelotti en el banquillo. Pero los resultados del italiano fueron nefastos y tuvieron que pedirle a Heynckes que volviera a sonrojarse al mando del equipo. El fin de semanada pasado ganaron la Bundesliga y hoy han eliminado al Sevilla para acceder a las semifinales de la Champions League. Los alemanes son claros favoritos.

Hace una semana el Sevilla había dado la cara en su estadio en donde al menos mereció un empate. Al no haberlo conseguido, el cuadro hispalense se presentó en Munich con pocos argumentos para remontar el 1 a 2 de la ida. Además, el partido en tierras Bávaras tuvo a los locales como claro dominador. Los primeros 15 minutos fueron dominados por el cuadro alemán que, si bien no dispuso de claras oportunidades, sí, al menos, mantuvo la posesión y el control del juego.

El Sevilla debía marcar dos goles y empezó a buscar las bandas para intentar generar alguna ocasión. En una de estas aperturas por la derecha, Navas encontró un hueco y tiró un pase al centro del área que Correa acertó a rematar pero a las manos de Ulreich. La ocasión fue clarísima. No fue gol pero sirvió para animar al conjunto andaluz tras 15 minutos de claro dominio local. Poco a poco el Sevilla se iba quitando el complejo y comenzó a tocar el balón con más seguridad en la medular disputando la posesión al Bayern. El problema es que no se creó ninguna ocasión y el cuadro alemán empezó a tirar de contras para matar la eliminatoria. La más clara la tuvo Ribéry en el 37 de tiro lejano a la que respondió Soria despejando de manos a córner.

El tiempo corría en contra de un Sevilla que no era capaz de enrojecer a Jupp Heynckes. El técnico alemán permaneció toda la primera parte impasible sentado en su banca. Cerca del descanso daba la impresión, incluso, que ni era necesaria su presencia en la charla técnica del descanso, pues el Bayern tenía el partido de cara. Hasta que a un minuto del descanso se encendió Osram. Vázquez robó un mal despeje de Javi García, cayó el balón a Ben Yedder quien rápido pasó a Sarabia y, justo antes de que este rematara, Rafinha se adelantó para cortar la jugada enviando el balón a córner. En el corte, el brasileño quedó lesionado (aunque pudo continuar la partida). Tras el lance, ambos equipos se marcharon al descanso. El Sevilla había conseguido poner la cara de Heynckes del color de la camiseta de su equipo.

Los antecedentes padecidos por el Barcelona en Roma, así como las noticias que llegaban desde Madrid, pusieron al Bayern sobre aviso en la segunda mitad. El francés Ribéry asumió sus galones y escorado a la banda izquierda manejó a su antojo a la zaga sevillana. Hasta el minuto 60 los españoles no pudieron enlazar ninguna jugada clara salvo un lanzamiento lejano de Banega que no entró por poco. Esta vez, la ocasión no sirvió de revulsivo para los hispalenses sino que, al revés, los bávaros fueron los que respondieron con una clara ocasión de James que repelió un muy seguro Soria bajo palos.

Montella movió ficha en su esquema y sacó a Muriel y Sandro para irse a por el partido. Heynckes respondió introduciendo a Thiago Alcántara por Ribéry, cara a contener la propuesta ofensiva de su homólogo en el banquillo. Todavía quedaban 20 minutos para finalizar tras la nueva propuesta táctica. Los cambios, sin embargo, no modificaron demasiado las cosas. El Bayern siguió atacando y el Sevilla dejó de tener opciones, ahogado en un juego brusco y veloz, pero sin dirección hacia el arco que defendía Ulreich. Pasaban los minutos y la solidez alemana imperó hasta el minuto 90.

El Sevilla no se vistió de Roma, Jupp Heyckens recuperó su tez blanca y el Bayern salió del envite como claro favorito para ganar la Champions. Nadie quiere a los alemanes en el bombo del viernes. Y ellos quieren a todos.

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