null: nullpx

LeBron James ve por el retrovisor de los anotadores históricos a Michael Jordan

El ahora astro de los Lakers desbanca al miembro del Salón de la Fama del Básquetbol en la cuarta posición entre los mejores anotadores en la historia de la NBA. Kobe Bryant está a continuación.
7 Mar 2019 – 1:22 AM EST

La noche que LeBron James desbancó a Michael Jordan

Loading
Cargando galería

Es altamente probable que no sea el rubro en el que LeBron James habría querido rebasar a Michael Jordan, pero ha sido inevitable y con su actuación de esta noche, al anotar 31 puntos en el juego entre sus Lakers ante los Denver Nuggets, desbanca a 'MJ' como el cuarto mejor anotador de todos los tiempos.

Durante el segundo cuarto, cuando restaban 6:43 antes del medio tiempo James, con su patentado jumper ante la marca de Torrey Craig, hundió un doble con el que llegaba a 32,292 puntos, cifra con la que empató a Michael Jordan como el cuarto mejor anotador de todos los tiempos en la NBA, una lista selecta, dicho sea de paso, pues la integran Kareem Abdul-Jabbar, Karl Malone y Kobe Bryant, además de los dos personajes en mención esta noche.

Unos segundos después, en jugada de falta y canasta, James superaba a MJ, y el festejo fue algo discordante con el momento del partido y de la temporada también, pues los Lakers perdían 55-39 en ese instante y las probabilidades de clasificar a los Playoffs para el equipo californiano se desvanecen de manera alarmante, pero ni ese entorno desfavorable le impidió a LeBron disfrutar de una experiencia que quizás nunca pensó vivir, pero para la que inequívocamente ha trabajado duro desde que comenzó su carrera hace ya tres lustros.




James usa el número 23 porque siempre admiró a Michael Jordan, pensaba del legendario jugador de los Bulls que "casi era como Dios" y nunca quiso ser como él, sino hacerlo a su manera, algo que ha dicho varias veces. Durante una pausa en Staples Center en ese segundo cuarto, apenas minutos después de logrado el hito, se proyectó un video de semblanza de la carrera de James. LeBron estaba en la banca, sentado sin nadie alrededor, llorando, cubierto con una toalla, viviendo probablemente un cúmulo de sentimientos que lo invadían en ese momento, tan dulces como superar a su ídolo en un rubro muy importante, y amargos al mismo tiempo porque los Playoffs están cada vez más lejos.

Aquello que comenzó aquel 29 de octubre de 2003 en la entonces llamada Arco Arena, cuando los Cleveland Cavaliers visitaron a los Sacramento Kings para abrir la temporada de ese año, con un jumper a unos tres metros de la canasta llega a un punto trascendental de la ruta al superar los 32,292 puntos que anotó Michael Jordan a lo largo de su laureada carrera.

Es cierto, James está a la mitad del camino en cuanto a los seis campeonatos que logró Jordan, pero esa es una charla para otro café, pues refiriéndonos expresamente a las cuestiones anotadoras, James ha sido un prodigio del básquetbol que ha dicho en reiteradas ocasiones que no es un jugador que quiere ser únicamente conocido por impactar el juego desde los puntos y apenas hace unos días ese argumento tuvo mucho más peso cuando ingresó al Top 10 en asistencias de todos los tiempos, siendo el único en la historia en estar entre los 10 mejores en dos de las tres (rebotes) categorías estadísticas más importantes en el básquetbol.




A James se le puede tildar de muchas maneras, la gran mayoría de ellas injustas, como que es un jugador egoísta, que no se sacrifica por el equipo o que siempre quiere ser el centro de atención. Nada más alejado de la verdad que esto. Refiriéndonos exclusivamente al tema deportivo, James es un Top 10 en la lista histórica de asistencias también, lo cual socava ese argumento y aunque no es raro ver que con su último tiro y venciendo la chicharra gane juegos, sea capaz de compartir ese tiro final con sus compañeros para repartir la gloria, del mismo modo en el que Jordan lo hizo.

LeBron, hijo de una madre soltera, muy joven, de entorno pobre y que varias veces debió cambiar de domicilio durante su niñez, sin la guía de un padre, se ha convertido en un empresario exitoso, pero sobre todo en un esposo y padre ejemplar, nunca se le han conocido escándalos y además de ello, es un extraordinario samaritano. Tan solo en 2017 donó más de 40 millones de dólares para la Universidad de Akron, un fondo destinado a pagar las colegiaturas de estudiantes exitosos pero de escasos recursos y en 2018 también abrió una escuela (I Promise School) con sus fondos para ayudar a niños de su ciudad natal a tener educación de calidad y no vagar y caer en tentaciones, un apoyo por el que James habría hecho cualquier cosa en su infancia.



Llegar a este punto no ha sido fácil para James, quien desde su etapa en la preparatoria St. Vincent-St. Mary's ha estado bajo un severo escrutinio todo el tiempo, pasando por las críticas de su salida de Cleveland a Miami, pero sufriendo para llevar a Cleveland un campeonato de la NBA como el que logró en 2016, y tampoco dejó de estar muy observado en su más reciente mudanza a Los Ángeles.

James invierte cerca de tres millones de dólares al año para cuidar su cuerpo, entre un entrenador personal, nutriólogo, cocinero y demás integrantes para ser lo que es hoy y tener la resistencia y durabilidad que ha mostrado desde 2003. Esto en buena medida explica el porqué LeBron ha sido capaz de llegar a este punto y de la manera en la que lo ha hecho.

No sabemos cuál será el desenlace de su carrera, ni cuántas temporadas le queden a un nivel muy competitivo, como el que siempre ha mostrado desde el primer segundo en la NBA, pero lo que no está en discusión es ni su grandeza ni el lugar que ocupará en la historia del básquetbol, es de manera irrefutable ya un grande entre los grandes incluso si mañana mismo anunciara su retiro.

Publicidad