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"María siempre se las arregla"

Hacia el final de su carrera, la triple medallista olímpica y mundial mexicana María Espinoza pasa por una etapa de bonanza en camino a sus cuartos Juegos Olímpicos.
16 May 2019 – 4:21 PM EDT

Ocurrió en 2014. Una plática informal durante un evento de una universidad en la Ciudad de México con el entrenador de la selección nacional, Alfonso Victoria.

Aún se resentía el fracaso de María del Rosario Espinoza en el Campeonato Mundial de Puebla del año anterior, cuando quedó eliminada en su combate de debut de manera sorpresiva. La entonces doble medallista olímpica tendría que pelear, al menos en la proyección, su pase a Río 2016 con Briseida Acosta, quien se colgó medalla de plata aquella vez. Y eso, si se conseguía el boleto para el país en su categoría.

Cuando platiqué con Victoria sobre ese panorama, su respuesta fue tan segura como contundente: "María siempre se las arregla y va a ganar medalla".

Al año siguiente, en los Campeonatos Mundiales de Chelyabinsk (Rusia) 2015, Espinoza se quedó en los Cuartos de Final, a un triunfo de una medalla. Para entonces, tenía un oro y un bronce olímpicos, un oro mundial, un oro de Juegos Panamericanos y dos oros y un bronce en Juegos Centroamericanos y del Caribe. Un palmarés que ya la colocaba con un lugar privilegiado en la historia: el marchista Ernesto Canto y ella son los únicos deportistas mexicanos con metales aúreos en todas esas instancias.

Pero el futuro de la sinaloense era aún incierto: tras su oro en Beijing 2008, el taekwondo evolucionó hacia los petos electrónicos para reducir el margen de error de la apreciación de los jueces; los competidores eran cada vez más altos -por tanto, con mayor alcance para las patadas- y el estilo clásico de combate cada vez tenía menos lugar.

De hecho, el bronce en Londres 2012 fue un remanso de paz para terminar un ciclo olímpico que le fue difícil: ganó el oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Mayagüez 2010, pero fue eliminada en el selectivo nacional rumbo a los Panamericanos de Guadalajara 2011, además de quedarse sin preseas en los Mundiales de 2009 y 2011.

Lo de Puebla 2013 fue la última llamada de atención.

María ganó el oro en los JCC Veracruz 2014 al vencer a la vigente campeona mundial, la cubana Glenhis Hernández, quien fue suspendida de toda competencia por un año por un gesto obsceno durante la premiación. No era el torneo más exigente, pero sí fue la victoria que necesitaba la mexicana para hacer resurgir su carrera.

Clasificó a Toronto 2015, pero se tuvo que conformar con la plata, al perder en la Final ante la estadounidense Jackie Galloway, quien por años fue su suplente en la selección mexicana (la madre de Galloway es originaria de Jalisco, por lo que tiene las dos nacionalidades). Su participación en Chelyabinsk 2015 fue la mejor que tuvo en un Mundial desde que ganó el oro en Beijing 2007.

En efecto, María se las arregló. Derrotó a Briseida Acosta en el selectivo nacional para representar a México en la categoría de +67 kgs. en Río 2016, sus terceros Juegos Olímpicos. No solo eso: sus participaciones en eventos internacionales la llevaron al primer sitio del ranking olímpico, lo que la benefició en el sorteo.

La historia la conocemos: en Semifinales tomó revancha de Galloway con una demostración de frialdad y temple poco común en un deporte de tanto impacto y vértigo, pero en la Final, la china Zheng Shuyin le tomó la medida y la derrotó.

Espinoza completó su colección de medallas olímpicas de cada color. Pero en un deporte que no es precisamente muy longevo, llegar a Tokio 2020 a los 32 años de edad, lucía complicado...

Solo en las cabezas ajenas.

Espinoza volvió a un podio de Campeonato Mundial con un bronce en Muju (Corea del Sur) 2017. Decidió no participar en el selectivo para Barranquilla 2018 y enfocar su energía en los tres grandes retos que le quedan: el Mundial de Manchester y los Juegos Panamericanos Lima 2019, además de competir en sus cuartos Juegos Olímpicos.

Nacida en La Brecha, una población agrícola y pesquera en el municipio de Guasave, Sinaloa, con temperaturas superiores a los 105°F en el verano, María practicaba boxeo por deseo de su padre cuando era niña y en el deporte de las patadas, son los puños precisamente los que le han dado un estilo diferente y exitoso en la era del peto electrónico. No escatima en meterse en el combate corto, pues así anula la fuerza de los embates rivales, y con golpes al torso suma de punto en punto.

Sus 5'8" de estatura la hace ver pequeña frente a varias de sus rivales, como la china Zheng Shuyin (6'2") y la británica Bianca Walkden (6'0").

Su estilo que no es apto para aficionados cardiacos. Es raro ver que gane combates por grandes márgenes de puntuación, especialmente en rondas avanzadas de los torneos. Así pasó en los Cuartos de Final ante la española Cecilia Castro, cuando remontó un 2-5 adverso en los 20 segundos finales del combate para ganar 6-5. Previamente, venció por punto de oro a Ting Hsia Ma, de China Taipéi, y en la Semifinal derrotó a la turca Nafia Kus por 6-4 tras estar abajo en el marcador al entrar en el último minuto de pelea.

Este martes, María volvió a pelear en una Final de Campeonato Mundial, 12 años después de la primera vez. Curiosamente, lo hizo en su debut y en su despedida, pues ya anunció que se retirará después de Tokio 2020.

Solo un mexicano ha ganado cuatro medallas olímpicas: el clavadista Joaquín Capilla entre 1948 y 1956. Pero nadie ha ganado medallas para México en cuatro Juegos Olímpicos diferentes. Solo María podría.

Porque María siempre se las arregla.

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