null: nullpx
Opinión Deportes

Raúl Méndez | El futbol extramuros

Si la historia fuera diferente, ¿qué habría logrado Alemania o la ex Yugoslavia?
14 Nov 2019 – 3:59 PM EST

El sábado 9 de noviembre Alemania celebró la caída del Muro de Berlín. Una semana antes, la capital germana disfrutó por primera vez en 30 años de un derbi en la Bundesliga cuando se midieron Unión (de la extinta República Democrática Alemana o del Este) y Hertha (de la ex República Federal Alemana o del Oeste).

Es entonces cuando el fútbol trasciende más allá del juego, deja de ser un simple acto lúdico y, además de deporte, es también industria y expresión de la sociedad. Esa era la Alemania separada por las potencias que concebían el mundo bajo los dos regímenes imperantes de la época.

Pese a la división, la Alemania Federal fue capaz de ganar dos Copas del Mundo (1974 y 1990) y dos Eurocopas (1972 y 1980) aunque la duda persiste sobre hasta dónde hubiera llegado si hubiera competido con una Mannschaft unificada, integrada por jugadores procedentes de ambos lados del muro.

En la actualidad hay un caso parecido: Si Yugoslavia existiera todavía, ¿sería una de las potencias del futbol mundial?

De antemano se trata de un ejercicio con el fin de considerar todo el talento que tendría disponible actualmente. La Guerra de los Balcanes provocó una de las desintegraciones más sangrientas y terribles del siglo XX y como resultado surgieron nuevas naciones independientes.

En mayo de 1991 Estrella Roja de Belgrado levantó la Copa de Europa tras derrotar en penales al Olympique de Marsella en la final con el acierto de Darko Pancev en la última ejecución. Curiosamente antes de avanzar al juego por el título eliminó al Dynamo Dresden (de la ex RDA) y al Bayern Munich (de la ex RFA). En el equipo campeón brillaban Dejan Savicevic, Robert Prosinecki, Sinisa Mihailovic y Vladimir Jugovic, miembros también del representativo nacional.

Seis meses después de la coronación del Estrella Roja, la selección yugoslava cerraba la eliminatoria para la Euro 92 con un paso casi demoledor al ganar siete de sus ocho partidos y Pancev como el máximo goleador. Calificó como líder de grupo y en el rendimiento global únicamente fue superada por Francia, entre todos los calificados.

Era el mejor momento del futbol yugoslavo, pero al mismo tiempo el peor de su historia como nación. El balompié se reafirmó como lo más importante de lo menos importante cuando estalló la guerra. Precisamente las tensiones políticas y étnicas ya se habían detonado en aquella batalla campal en pleno clásico entre Dínamo Zagreb y Estrella Roja un año atrás.

Reitero del simple ejercicio de conformar ahora un “imposible” once balcánico bajo un 4-4-2:

Portero: Jan Oblak (Eslovenia)

Defensas: Josip Ilicic habilitado como lateral derecho (Eslovenia), centrales Dejan Lovren (Croacia) y Stefan Savic (Montenegro) y lateral izquierdo Aleksandar Kolarov (Serbia).

Medios: Miralem Pjanic (Bosnia y Herzegovina), Luka Modric (Croacia), Ivan Rakitic (Croacia) y Dusan Tadic (Serbia).

Delanteros: Edin Dzeko (Bosnia y Herzegovina) y Luka Jovic (Serbia).

¿Qué les parece? ¿Hasta dónde podría competir hoy? Hasta la próxima semana.


RELACIONADOS:Opinión Deportes

Más contenido de tu interés