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Cruz Azul

La última vuelta olímpica del Estadio Azul

Los últimos minutos de Cruz Azul en el que fue su estadio por 22 años levantaron la nostalgia de su abnegada afición, que lo despidió entre lágrimas.
22 Abr 2018 – 11:17 PM EDT

CIUDAD DE MÉXICO.- Al final, Cruz Azul pudo dar su vuelta olímpica.

El 21 de abril de 2018 quedará registrado como el día en el que se jugó al fútbol por última vez en el Estadio Azul, el recinto deportivo más antiguo -aún- de la Ciudad de México, que dará su lugar a un centro comercial.

Un estadio que, más que su cuestionable funcionalidad, guarda los vestigios de otra época, inaugurado en la postguerra, en una ciudad mucho menos poblada y menos vertiginosa, en una zona que se ha gentrificado y por lo que se le reprochó no tener estacionamiento y estar en medio de una activa zona residencial y de negocios.

Tan dentro de la ciudad estaba que desde las azoteas de los edificios que los rodean se podían ver los partidos sin pagar un peso y cuyos alrededores un día eran invadidos por aficionados celestes y otro por fanáticos de los toros, pues está al lado de la Plaza México, la más grande de su tipo en el mundo.

Un estadio de escalinatas interminables y pasillos estrechos, donde hay que jugarle al equilibrista para que dos personas en dirección opuesta puedan caminar, pero del que la vista es perfecta desde cualquier asiento.


Pero al que 27 mil almas despidieron entre gritos y lágrimas, como quien ha sido desalojado de su hogar. Si el estadio no se llenó por completo, fue porque quedó vacía una área grande destinada a los aficionados de Morelia apenas ocupada por un centenar de ellos.

"Soy cementero, aquí me ha tocado llorarle y gritar goles de Cruz Azul, es un momento de muchos sentimientos encontrados y por supuesto que lamento que esto se vaya a convertir en un centro comercial, que se vaya un estadio con tanto sabor", explica Ramón Aranza, comentarista de TDN desde el palco de transmisión durante el Cruz Azul vs. Morelia.

La misma suerte corrió hace poco más de una década el Parque del Seguro Social, la casa del béisbol en la Ciudad de México, donde se vivieron épicas batallas entre los Diablos Rojos y los Tigres, que compartían el espacio. Hoy es un centro comercial, ubicado en una de las zonas más céntricas de la ciudad, donde la única memoria del "rey de los deportes" consiste en unas placas en los lugares donde estaban el home y las bases de la cancha.

"Hoy se dejó venir toda la afición celeste, es un estadio donde hemos tenido buenos juegos y malos, creo que son más malas que las buenas, pero es un estadio bonito y cómodo y que sí se va a extrañar", comenta Enrique Aguilar, aficionado celeste del barrio de Azcapotzalco, ataviado con un poncho y sombrero charro con los colores del equipo. "Allá estuvimos (en el Azteca) muchos años y lo sentíamos como en casa, ahora no, va a ser diferente, pero va a ser por unos pocos años y posteriormente ya tendremos nuestra propia casa."

Durante su estadía en el Estadio Azteca, de 25 años, ganaron cinco de los ocho títulos de Liga que presumen. Los dos primeros son de su casa original, el Estadio 10 de Diciembre en Ciudad Cooperativa, Hidalgo, que aún alberga a equipos filiales. Pero en el 'Coloso de Santa Úrsula' fue donde Cruz Azul se hizo grande.

No obstante, pareciera que el Estadio Azul, antes llamado Azulgrana -cuando era la casa del Atlante- fue un recinto de mala suerte. Al año y medio de tomarlo y hasta pintarlo con sus colores, ganaron su octavo y hasta ahora último título de Liga en una Final memorable ante León que termino en el Camp Nou con una artera patada de Ángel David Comizzo a Carlos Hermosillo, pero a partir de ahí, la era del Azul trajo cinco Finales con derrota del torneo local, una de Copa Libertadores -cuyas últimas tres rondas se jugaron en el Azteca- y dos de Concacaf.

A cambio, la "vitrina" del Azul presume un campeonato de Copa MX y de Concacaf, además de aquel del Invierno 1997.


Ah, y la popularidad del verbo " cruzazulear", conocido como perder algo de manera inverosímil que ya parecía ganado, en cualquier ámbito de la vida, no solo en el fútbol, por la colección de derrotas improbables que tuvo La Máquina a lo largo de estos años y que vio su epítome en aquella ante el América del Clausura 2013, cuando cayeron en penales tras llevar ventaja de dos goles al minuto 88 del partido de vuelta.

" Cruzazulear" es tan contundente que aún no se ha logrado que sea aceptado por la RAE.

" La gente de Cruz Azul espera que vuelvan los triunfos de la década de los setenta, de los Miguel Marín, (Carlos) Jara Saguier, Rodolfo Montoya, Fernando Bustos, 'Centavo' Muciño. No sé si será lo mismo, pero la gente de Cruz Azul está esperanzada en que nuevamente vengan los triunfos, no solo es el estadio, hay que trabajar mucho en la directiva y que los jugadores sientan más la camiseta", explica Ramón Aranza.

Los títulos del Invierno 1997, de la Copa MX del Clausura 2013 y de Concacaf de 2013-2014 se ganaron en patio ajeno. Esta tarde Cruz Azul dio su única vuelta olímpica en el Azul para despedirlo.

Con el anuncio del sonido local de tres minutos de tiempo agregado, arreciaron los gritos, los cánticos, la intensidad de los pañuelos blancos que iniciaron desde el 80' y empezaron a caer lágrimas irremediablemente contagiosas de los aficionados. Muchos de ellos no conocen al Cruz Azul del Azteca ni al de los títulos.


Muchos de ellos, para ver una vuelta olímpica de su equipo, tuvieron que viajar a León, Cancún o Toluca y tienen la esperanza de que más al sur de su propia ciudad, en el Azteca, vuelva el espíritu del más grande de México en la década de los 70.

Esta tarde, con una victoria sobre Morelia por 2-0, sin el más mínimo asomo de una "cruzazuleada", conocieron la victoria y le lloraron a un estadio que no merece morir.

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