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Guadalajara

Chivas venció 2-0 a Puebla y su juego sigue en ascenso

Con goles de Ángel Zaldívar y Marco Bueno, Guadalajara cerró la fecha 13 del Apertura 2016 con una victoria en el Estadio Cuauhtémoc y en el cuarto sitio del torneo.
17 Oct 2016 – 9:01 PM EDT

Puebla, MEXICO.- Chivas, más allá de la victoria de 2-0 ante Puebla, va enseñando en las últimas jornadas personalidad y un juego definido propio de un equipo que camina sólidamente rumbo a la Liguilla.

Y es que Matías Almeyda ha encontrado una identidad futbolística a un grupo de jugadores que ante todo tienen velocidad y técnica. No descubrió nada nuevo, solo puso orden a lo que había y le dio confianza.

El juego de Chivas es desplegado y lleno de pinceladas atractivas, le da para lucirse, pero sobre todo para ganar e ir tirando el carro para adelante.


Ante Puebla enseñó la fórmula. Mucho toque, paciencia, velocidad y una pegada inédita en anteriores torneos.

Clave para todo ello, en medio de tanta juventud, es la presencia de Carlos Salcido que es el ancla del equipo desde la defensa central. Da orden con su fútbol y con su presencia.


Ante Puebla también fueron esenciales las bandas y la amplitud de juego que dan jugadores como Carlos Cisneros, Edwin Hernández, Isaac Brizuela y Jesús Sánchez.

Con esa lógica, Guadalajara encaró a Puebla que es un conjunto rocoso y complejo con latigazos ofensivos peligrosos, y que en una buena tarde suele complicarle a cualquiera.

Pero a los 20 minutos, la movilidad del Rebaño pasó factura. Ángel Zaldívar se coló al área y Robert Herrera le cometió un penal.


El mismo Zaldívar anotó el tanto de penal un minuto más tarde. A partir de ese instante el duelo fue del visitante, no hubo nunca opción de que los de Ricardo Valiño alcanzaran en el marcador. Algo se rompió en su equipo y nunca pudo rearmarlo.

Por si fuera poco, al dominio táctico y futbolístico de Chivas y al decaimiento anímico de Puebla, se añadió la expulsión de Matías Alustiza y el partido ya tenía escrito su guion antes de que terminarán los primeros 45 minutos.

Para la segunda mitad, jugando ante 10, Guadalajara enseñó mejor su juego amplio y lleno de opciones tácticas. El arquero Campestrini debió emplearse a fondo en un par de oportunidades.


Pero a los 50 minutos, en una linda jugada entre Edwin Hernández y Marco Bueno, que culminó este último Chivas puso el marcador definitivo.

Aquello pudo terminar en goleada, pero ese es uno de los pendientes del Rebaño. Le falta ser un matón, pero hay tiempo, equipo y Almeyda para eso.

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