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Boca Juniors

En pleno clásico River-Boca, Carlitos Tévez la rompió como en “Los Supercampeones”.

Un clásico argentino muy diferente de ediciones anteriores: goles, polémica, volteretas, festejos, lágrimas y sonrisas. Tévez, ídolo total.
11 Dic 2016 – 05:27 PM EST
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Con el diez en la espalda, Tévez se vistió de Diego. Crédito: Alejandro Pagni (Getty Images).

Se trataba apenas del segundo choque entre River Plate y Boca Juniors con el “Muñeco” Gallardo y el “Mellizo” Barros-Schelotto en las bancas de uno y otro archienemigo. El primero fue un aburrido y trabado 0-0 en La Bombonera que en nada se pareció al show de goles visto hoy en El Monumental.

Envuelto en una espiral de rumores que lo ponen en China o en Brasil, Carlos Tévez saltó al campo motivado por repetir el mítico festejo de “la Gallina” de cuando eliminó a River Plate de la Libertadores del 2004. Pasados los veinte minutos realizó una conducción de crack en el corazón del área enemiga para limpiar el camino al disparo de Walter Bou en el 1-0 de los “Xeneizes”.

Nadie sospechaba el vendaval riverplatense que sobrevendría sobre el arco de Boca. Un mal rechace de Gino Peruzzi (“jamás la despejés al centro”, dicen en Argentina) fue prendido con soberbia volea por el “Seba” Driussi, goleador de la escuadra de Marcelo Gallardo con nueve tantos a pesar de ser volante y no delantero. El dos a uno llegaría instantes después cuando el nueve verdadero, Lucas Alario, batió al guardameta Werner por abajo en el nuevo giro del clásico argentino.

De nuevo, nadie hubiera sospechado que Carlitos iba a mandarse una de las mejores actuaciones de su carrera. Una a la altura de cuando él solo salvó al West Ham del descenso sin saber siquiera hablar inglés o cuando él solo llevó a la Juventus a una final de Champions League. Se aprovechó primero de una terrible equivocación del arquero rival, Augusto Batalla, para poner las cosas empatadas otra vez.

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El 3-2 de Boca retrata su carrera de modo fiel: un delantero implacable reconocido más por su pundonor que por su sofisticada técnica individual (que también la tiene). Decidió embuchacar al primer toque con parte interna un pase hacia su dirección que acabó describiendo una comba perfecta de afuera hacia adentro insertándose por toda la escuadra. Un gol de “Supercampeones”.

River se lanzó desesperado al ataque y Boca se aferró con uñas y dientes. El cuarto para los del barrio bonaerense de La Boca se produjo tras un saque de meta que la defensa de River peinó a favor de Ricardo Centurión. Éste se la bombeó al portero y con la cabeza la empujó suavemente.

¿Te vas a China, Carlitos? Le preguntaron a Tévez después de regalarle la pelota del partido. “Ahora sólo quiero disfrutarlo”, dijo el gran delantero criado en la villa miseria de Fuerte Apache.

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