El jugador ecuatoriano murió tras un atentado de dos sicarios que se movilizaban en motocicletas a plena luz del día.
Además, el club uruguayo retiró la camiseta tres por tiempo indefinido y la Conmebol no ha hecho aportación económica a la familia.
El club uruguayo fue el primero del futbol de Primera División de Uruguay en lamentar el fallecimiento del expresidente.