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Indianapolis Colts

El momento que marcó a la franquicia: Los Colts de Unitas hasta Peyton

Primero en Baltimore, luego en Indianapolis, su grandeza quedó para siempre.
11 Jul 2016 – 11:52 PM EDT
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Por: Jorge Pinzón Anaya

Los Colts es una de las franquicias que ha sufrido cambio de sede, algo que en Baltimore, su cuidad de origen, nunca pensaron que fuera posible. Hubo un tiempo en que los aficionados de esa ciudad hicieron del equipo algo casi sagrado, su significado para divertirse los domingos, un cariño muy profundo que parecía imposible destruir.

Nacieron en Baltimore pero se mudaron en 1983 a Indianapolis, es por ello que podemos señalar dos momentos clave que marcaron a la franquicia, uno en cada ciudad donde jugaron.

ORIGEN EN BALTIMORE

Fundados en 1953 no tardaron mucho en convertirse en un equipo contendiente por los campeonatos. Contaban con el apoyo incondicional de los aficionados en Baltimore, ciudad con enorme tradición en futbol americano.

La construcción de los Colts incluyó un brillante entrenador en jefe llamado Weeb Ewbank quien trabajó y aprendió ¿De quién más? De la leyenda Paul Brown en los multicampeones Cleveland Browns en la década de los años cincuenta.

Ewbank empezó su labor en los Colts con base en la selección de jóvenes talentos y la contratación en 1956 de un quarterback destinado a ser una leyenda, pero que en ese momento no era más que solo un jugador cortado por Pittsburgh Steelers quienes no vieron en él nada sobresaliente. El caso es que Johnny Unitas llegó a los Colts para cambiar la historia, ejecutar en forma impecable el sistema del coach Ewbank y convertir la posición de quarterback en la clave de todos los equipos.

Fue Unitas el que le dio la personalidad luchadora a la posición de quarterback basada en el sentimiento de nunca rendirse. Jugar con todo lo que se tiene, incluyendo dolor, para llegar a la meta que es el triunfo, no el empate, mucho menos la odiada derrota decorosa.

No fue la única incorporación grandiosa para los Colts. Llegaron nombres que luego ocuparon un lugar en el Salón de la Fama, como el receptor Raymond Berry, los corredores Alan Ameche y Lenny Moore, así como un defensivo profundo muy disciplinado llamado Don Shula.

Luego de pagar el precio que exige el desarrollo, con temporadas perdedoras en 1954, 55 y 56, por fin en el 57 llegaron los triunfos, marca de 7 – 5 que fue ganadora pero no suficiente para Playoffs.

La magia llegó en 1958 cuando los Colts terminaron con marca de 9 ganados y 3 perdidos, ganaron la Conferencia Oeste y el derecho a jugar contra New York Giants por el Campeonato de la NFL.

EL CAMPEONATO DE 1958 MARCÓ LA HISTORIA

Es aquí donde se produjo el primer gran momento que marcó la historia de la franquicia. Ese partido entre Colts y Giants no por casualidad se le llama “The Greatest Game Ever Played”. El 28 de diciembre de 1958 en el ya mítico Yankee Stadium, Baltimore y New York jugaron un encuentro inolvidable, que representó un antes y un después en la historia de la NFL.

Varios factores para tal afirmación: Fue el evento que puso en el mapa a la NFL en su camino a una inmensa popularidad, sobre todo entre el público de los Estados Unidos que en ese entonces consideraba al beisbol como su deporte favorito, sin competencia.

Fue clave la decisión de transmitir por televisión el partido a todo el país. La NBC reportó que 45 millones de personas vieron el juego, cifra nunca antes registrada para un evento de este deporte. Sin embargo, la magnitud del alcance pudo quedar en mera trivialidad, una falla en la producción provocó la pérdida de la señal en el momento menos oportuno.

Pero previo al incidente de la televisión, Colts y Giants lucharon durante 60 minutos que no fueron suficientes. El marcador indicaba empate a 17 puntos cuando el reloj estaba en ceros. Es aquí donde apareció otro factor que hizo especial este partido. Por primera vez en la historia un juego tuvo que definirse mediante el Tiempo extra, tuvo que ser en el definitorio por el Campeonato, por lo tanto el drama y la presión aumentaron sobre los protagonistas.

El primero en anotar ganaba el partido, los Giants tuvieron la primera ofensiva pero no lograron nada. Tocó turno a los Colts que bajo el mando de Unitas avanzaron 80 yardas en 13 jugadas, algunas de ellas recepciones clave de Berry quien terminó el partido con 12 atrapadas, récord que duró 55 años en un partido de campeonato.

Cuando los Colts llegaron a la yarda 8 de los Giants se produjo la famosa falla en la transmisión de televisión. De pronto en todos los aparatos se perdió la señal, rayas en la pantalla cuando el final del partido estaba cerca. Mientras esto sucedía, una persona entró al terreno de juego interrumpiendo el partido, las autoridades trataron de alcanzarlo para que abandonara el campo. Fue durante esos minutos que la cadena NBC arregló la falla. Se afirma que la persona que entró al campo era un empleado de NBC tratando de hacer tiempo para que se volviera a conectar la señal de televisión.

Así sucedió para apenas ver a tiempo por televisión la carrera de Ameche para el touchdown que le dio la victoria a los Colts 23 – 17 sobre los Giants. Para darnos cuenta de la magnitud de este partido, 17 personas involucradas son ahora inmortales en el Salón de la Fama: Por los Colts: Ewbank, Unitas, Berry, Moore, Art Donovan, Gino Marchetti y Jim Parker; por los Giants: Rosey Brown, Frank Gifford, Sam Huff, Don Maynard, Andy Robustelli, Emlen Tunnell, Vince Lombardi (coordinador ofensivo), Tom Landry (coordinador defensivo), el dueño Tim Mara y el vicepresidente Wellington Mara.

SEGUNDO MOMENTO QUE MARCÓ

Los Colts volvieron a ser campeones en 1959, luego tuvieron que esperar hasta 1968 (ya en la Era de los Super Bowls) para volver a ganar un título de la NFL, pero en esa ocasión perdieron el Super Bowl III con New York Jets que eran dirigidos nada menos que por… Weeb Ewbank su antiguo coach.

Dos años después, en 1970, todavía con Unitas en el roster de quarterbacks, los Colts ganaron el Super Bowl V a Dallas Cowboys gracias a un gol de campo dramático de Jim O’Brien.

Los Colts no volvieron a jugar otro Super Bowl hasta 36 años después. No sin antes abandonar la ciudad de Baltimore en 1983 para mudarse a Indianapolis, dejando corazones rotos, incluyendo el de Unitas quien llegó a afirmar: “Yo nunca jugué para los Indianapolis Colts” pidiendo que borraran de los archivos todos los récords que había establecido como jugador.

Pasaron 14 temporadas de altibajos, más bajos que altos, desfile de entrenadores y esporádicas apariciones en Playoffs. Pero todo cambió en 1998.

Aquí apareció el segundo momento clave en la historia de la franquicia.

Jim Irsay tomó el control del equipo heredado por su padre Robert Irsay. Bill Polian es contratado como gerente general y Jim Mora como nuevo entrenador en jefe. La primera decisión que tomaron cambió para siempre la historia de la franquicia en Indianapolis: Se trató de seleccionar en 1ª. Ronda del Draft a un quarterback egresado de Tennessee llamado Peyton Manning, cuyo padre Archie, fue figura brillante en los oscuros New Orleans Saints de los años setenta.

La historia de Peyton Manning en los Colts está llena de récords como pasador, en un momento también estuvo plagada de fracasos en Playoffs, pero la consistencia ganadora fue ejemplar. En 13 temporadas como titular Peyton llevó a los Colts a postemporada en 11 ocasiones, solo falló en su primer año (1998 con marca de 3 – 13) y en 2001 último año del coach Jim Mora. Pero a partir de 2002 con el coach Tony Dungy, los Colts no faltaron nunca a los Playoffs, incluyendo el ansiado título en el Super Bowl XLI sobre Chicago Bears.

En 2009 Dungy decide retirarse y Jim Caldwell toma el cargo de coach principal. Caldwell llevó a los Colts a otro Super Bowl, edición XLIV, pero esta vez lo pierden con New Orleans Saints. El final de la historia de Peyton con los Colts fue triste, las lesiones en el cuello provocaron que no jugara toda la temporada 2011 y fuera cambiado a Denver en 2012, pero su legado quedó plasmado para siempre al devolverle a los Colts, no importa la ciudad donde jueguen, la grandeza ganadora.


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