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Dan Fridman: Aaron y el Becerro de Oro en el Desierto

Dan Fridman: Aaron y el Becerro de Oro en el Desierto
14 Ene 2016 – 05:42 PM EST
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Por: Dan Fridman Stalnicovitz

Amigos de NFL.com/Español, si vieron la película ‘Los 10 Mandamientos’ o en su defecto ‘El Príncipe de Egipto’ o idealmente si leyeron la parte del Viejo Testamento en la Biblia perfectamente conocen ustedes la historia del Becerro de Oro, pero si no han hecho ninguna de las anteriores actividades y no saben de qué estoy hablando, y más aún, si quieren ver qué tiene que ver esto con la NFL, lo que tienen que hacer es seguir leyendo, no es uno de los diez mandamientos, pero espero que con esto al menos haya llamado su amable atención.

La tradición judía dicta que cuando los esclavos Hijos de Israel salieron de Egipto, y tras un rato vagando en el desierto, el pueblo liderado por Moisés llegó a las faldas de Monte Sinaí.

Ya ahí, Moisés subió a recibir, insisto según la tradición escrita en la Biblia, las Tablas de la Ley de Dios en donde estarían escritos los mencionados 10 Mandamientos y donde los Hijos de Israel quedarían inscritos como el ‘Pueblo Elegido’ por Dios.

Sin embargo, Moisés tardó 40 días y 40 noches en subir y bajar con esas tablas y en ese tiempo, los miembros del pueblo israelita, que había quedado a las órdenes del hermano de Moisés, Aarón (con acento en la o si se escribe en español), se desesperaron por la tardanza y perdieron la fe en Dios, pidiéndole al propio Aarón construir un Becerro de Oro, una representación de otro dios al cual venerar.

En un principio Aarón se negó, pero ante la presión acabó accediendo y el Becerro fue construido con las joyas doradas que tenían en posesión todos los miembros del propio pueblo.

Cuando Moisés finalmente bajó con las dos tablas y vio al pueblo bailando y bebiendo en torno al Becerro, su ira se encendió y lanzó las tablas de madera hacia el ídolo, destruyéndolo.

Dios castigó al pueblo y lo obligó a vagar otros 40 años en el desierto antes de que pudieran llegar a la Tierra Prometida, lo que hoy es Israel.

Bueno esa es la historia bíblica, ahora los invito a considerar las coincidencias con el juego de Playoffs Divisionales en el que los Green Bay Packers visitan, en el desierto, a los Arizona Cardinals.

Tras un gran sufrimiento, en especial en la parte final de la temporada regular, el pueblo de los Packers, quien por muchos era considerado el Pueblo Elegido para llegar a Tierra Prometida, es decir, ganar el Super Bowl al final de la campaña, con algo de suerte divina al final llegó a las faldas del Super Bowl, es decir, los playoffs.

Los Packers, al igual que los Hijos de Israel están en un desierto y coincidentemente el que quedó al mando de Green Bay se llama Aaron (sin acento porque es un nombre en inglés) y se apellida Rodgers.

Al igual que el Aarón bíblico, Aaron Rodgers había sido realista durante toda la temporada, inclusive externando su frustración ante un equipo que, sobre todo a la ofensiva, no funcionó.

Pero cuando los Packers enfrentaron en la Ronda de Comodines a los Washington Redskins y acabaron ganando 35-18, la ilusión volvió a Green Bay, Aaron Rodgers recuperó supuestamente ese ritmo ofensivo y con base en una gran actuación terrestre, el pueblo de las ‘Cabezas de Queso’ ha formado ahora un ídolo, un Becerro de Oro al que veneran como si fuera el real.

Hay que ser sinceros, ganarle a los Washington Redskins, si bien es un paso de confianza para un equipo que la había perdido por completo, no le regresa a Green Bay el gran nivel que para muchos ha recuperado.

Aunque el entrenador en jefe Mike McCarthy diga que es injusto que todos los vean como los desfavorecidos ante los Cardinals, es normal, hace menos de un mes, el 27 de diciembre pasado, Green Bay fue apaleado 38-8 por Arizona en el mismo lugar donde estos dos equipos se van a enfrentar en los Playoffs Divisionales.

Para mi gusto, la actuación de Aaron Rodgers y los Packers ante los Redskins les ha permitido formar su Becerro de Oro, su ilusión dorada rumbo al Super Bowl de Oro.

Pero cuando la realidad pega y te enfrentas no a la ilusión de progreso que representó Washington sino al verdadero nivel de Super Bowl que representan los Arizona Cardinals, la ira pudiera volver y romper la falsa ilusión de los Packers, es decir, su Becerro de Oro.

Por ello, si el pueblo de Green Bay no es humilde y se concentra en lo difícil que es la tarea actual, entonces quizás caiga un castigo fuerte y vaguen, no sé si 40 años, pero un largo tiempo en el desierto de Arizona, sin poder llegar a la Tierra Prometida que justamente el profeta del pueblo Packer, Vince Lombardi, alguna vez creó ganando los primeros dos Super Bowls.

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