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Increíble historia: jugó con Durant y Westbrook en la NBA y pasó a ser sicario de un narco

En su momento, este jugador fue uno de los protagonistas del 'draft' de 2004, cuando salió elegido por los Supersonics de Seattle como selección número 12.
25 Feb 2018 – 07:50 PM EST
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Robert Swift, en su presentcaión con el Circulo Gijón. Crédito: Tomada de la cuenta de Twitter @CirculoGijon

Para la mayoría, el nombre de Robert Swift no dice mucho. Incluso, para los conocedores y expertos de la NBA, lo máximo que recuerdan de él es su aparición en el 'draft' de 2004, cuando terminó elegido por los Supersonics de Seattle en la posición número 12, por delante de jugadores como Al Jefferson, Tony Allen, Kevin Martin, Trevor Ariza o JR Smith, hoy figura en los Cleveland Cavaliers.

Swift, de 32 años de edad, jugó en la NBA durante cinco temporadas, hasta que dos graves lesiones le dejaron más de dos años fuera de las canchas. Tras sus campañas en los Sonics (la última que estuvo el equipo pasó a llamarse los Oklahoma City Thunder) no terminó de consolidarse. En la NBA llegó a jugar 97 partidos, en los que promedió 4,3 puntos y 3,9 rebotes, pero las lesiones de rodilla le castigaron. La primera le hizo perderse la temporada 2006-2007 y la segunda, la mayoría de la siguiente. En la 2009-2010, sin haber debutado, los Thunder le cortaron su contrato.

Sin embargo, en su época en los Seattle Supersonics, Robert tuvo el privilegio de jugar contra las figuras del momento, como Dwight Howard, que fue número uno de su 'draft', y compartir vestuario en Oklahoma con dos estrellas gigantes de la actualidad: Kevin Durant y Russell Westbrook.

Sobre ellos, Swift señaló: "Durant es mucho mejor jugador ahora, ha aprendido a jugar mucho más y luego Westbrook siempre ha sido divertido verlo hacer baloncesto. Durante su año de novato siempre se comprometía al máximo, siempre quería aprender. Me siento orgulloso de haber visto el comienzo de sus carreras y ver donde están ellos ahora".

Pero, de acuerdo al diario Marca, “Swift ha tenido varios encontronazos con la justicia por posesión ilegal de armas y problemas con las drogas, llegando incluso a pisar la cárcel tras intentar asaltar una casa. Todo eso forma parte de un pasado en el que el jugador no quiere detenerse” señala el diario español.

Tras una corta experiencia en el baloncesto de Japón, Swift terminó con muchos millones de euros en ganancias y sin ocupación. Entró de lleno en el mundo de las drogas, sufriendo una importante adicción a la heroína, la metanfetamina y la marihuana. "Lo uno llevó a lo otro y, casi sin darse cuenta, pasó a trabajar como matón de un narcotraficante en el condado de King, en Seattle. En 2014 sería detenido por la policía por posesión ilegal de armas, entre ellas un lanzagranadas", recuerda el diario El Confedencial.

No obstante, ahora Swift consigue que el deporte vuelva a ser el motor de su vida y, una vez rehabilitado y con los problemas judiciales aparcados, Robert se volvió a enfocar en el baloncesto: "Después de decidir que quería volver a jugar otra vez, escribí una lista con lo que quería hacer: simplemente jugar a baloncesto. La meta final de esa lista era conseguir un contrato profesional. Me pongo metas a mi mismo y no me gusta fallar, no me gusta perder", dijo el jugador a Marca.

"Cuando estuve fuera y me desconecté esto es lo que aprendí: que me encanta jugar y que es lo que quiero hacer. Todo empezó cuando volví a la Iglesia. Fui muy afortunado con la Iglesia que escogí en California, porque tenía una gran vinculación con el deporte y eso me ayudó a volver al baloncesto y a esa forma de vida”, concluyó.

El presente del jugador está en Gijón y allí Swift buscará aprovechar la oportunidad que le vuelve a plantear la vida y el deporte para redimirse y dejar atrás todos sus problemas.

¿Lo logrará?

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