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Una final entre déjà vus, melodramas y penales

La final de la Copa América Centenario entre Argentina y Chile fue intensa y llena de detalles extra futbolísticos a destacar.
27 Jun 2016 – 11:07 PM EDT

New Jersey - Quizá en un tiempo no muy lejano, el fútbol tan revolucionado y rocoso como se ha vuelto, deba incluir entre sus entrenamientos básicos de técnica y táctica, clases de melodrama.

Porque en la final de la Copa América Centenario entre Argentina y Chile fue indispensable ya fuera para los jugadores, los técnicos y principalmente el árbitro.

Lionel Messi echó mano de él a los 28 minutos cuando se fue a estrellar sobre Marcelo Díaz y el árbitro creyó en la actuación del argentino y expulsó al chileno.


En la banda Jose Antonio Pizzi, el técnico chileno, eso sí de manera sobreactuada, reclamó al árbitro al borde el sentimiento y debió encararse con él.

Pero el de negro, el brasileño Heber Lopes, optó por robar cámara y flashes a todos, solo le faltó sonreír y levantar el rostro al mismo tiempo en cada jugada que detenía.


Cada vez que amonestó a algún jugador hizo pausas dramáticas para darle suspenso y ritmo a su momento. Particularmente cuando enseñó la amarilla a Messi a los 40 minutos.

Incluso cuando chocó con el jugador del FC Barcelona en los tiempos extra, se hizo ayudar por el 10 argentino y se levantó con calma entre muecas de dolor para acentuar su estado.

Pero en la cancha del Metlife Stadium no solo se vivieron melodramas mediocres cuando no mal actuados, también hubo déjà vus que cruzaron fríos y expectantes, como acechando entre las sombras y saltaron al campo a la menor provocación.

El primero a los 20 minutos del partido. Gary Medel perdió un balón ante Gonzalo Higuaín y enfiló solo rumbo al arco de Sergio Romero, pero “Pipita” cruzó de más su disparo.


Le pasó en la final de la Copa del Mundo ante Alemania, un defensa teutón le entregó un balón y se plantó ante Manuel Neuer. El esférico salió a un costado.

Le ocurrió de nuevo cuando no alcanzó a cerrar una jugada que parecía muy clara en una barrida ante Chile en la final Copa América del 2015.

En ambas ocasiones, la albiceleste se quedó sin goles y perdió el título, 1-0 ante Alemania en tiempos extra y en penales ante La Roja.

El segundo cuando los minutos corrieron y el marcador obstinado no se movió. Se cumplieron los 90, luego los 120. Aparecieron Sergio Romero y Claudio Bravo . Eso ya se había vivido un año atrás en el Estadio Nacional, en Santiago.


Pero Gerardo Martino, quizá para evitar un déjà vu trágico más que al final fue inevitable, sacó a Éver Banega y Gonzalo Higuaín los dos hombres que fallaron sus tiros penales en la final anterior y Pizzi hizo lo propio con Alexis Sánchez, el héroe con su calma y su tiro languido y al centro del año pasado. No pudo más con el esfuerzo.

Cuando los penales llegaron, apareció un fantasma más y un déjà vu en su máximo esplendor a la mitad del recuerdo y la realidad. Porque donde el año pasado fallaron Banega e Higuaín, ahora lo hicieron Messi y Biglia. Pero en el Metlife, primero lo voló el astro del FC Barcelona y después Claudio Bravo detuvo a Biglia.

Y para cerrar, donde estuvo Alexis Sánchez se paró Francisco Silva en el decisivo quinto penal. Con la misma calma de aquel acechó, perfiló y definió la final a favor de La Roja.
Con el tiempo, seguramente, confundirá el recuerdo a los protagonistas de dos historias casi repetidas, tan parecidas y tan diferentes. Pero con el mismo campeón: Chile.

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