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Se va a parar el ‘ehh pu…’, decían; '‘Márquez está viejo’, decían

El Tri consiguió su primera victoria en la Copa América Centenario. En la tribuna, la afición siguió enseñando su lado picarezco; y en la cancha, Rafael Márquez rejuveneció.
6 Jun 2016 – 11:27 PM EDT

Ya decían que el grito de ‘ehhh puto’ se iba a detener -si hasta una campaña con los porteros lanzaron-, ya decían que Rafael Márquez era demasiado viejo para estar en el Tri.

Solo hay una manera de decir lo que ocurrió en las grades del estadio de la Universidad de Phoenix, a los mexicanos ‘les valió madres’ el segundo castigo y la amenaza en torno a penas más severas por el mentado grito.

Solo hay una manera decir lo que ocurrió sobre la cancha, Márquez tiene algo de Matusalén -aquel personaje bíblico que vivió 969 años- y de Dorian Gray -aquel personaje de Oscar Wilde que no envejece- en sus botines y en su fútbol.


Porque el Tri resolvió en el campo un juego impecable, ajeno a lo que ocurrió con sus seguidores en las gradas.

Márquez se puso la armadura lustrosa y brillante de héroe para su enésimo rejuvenecimiento. Fue tirando de un equipo compacto, equilibrado y particularmente hambriento de victoria que se ha creído, al menos por el momento, aquello de que es favorito en la Copa América Centenario.

Jugó con prestancia, al igual que todo el equipo aprovechó sin querer el mal karma que se carga Álvaro Pereira -descendió con el Getafe de España- a últimas fechas y se puso en ventaja con un autogol.


Luego el hombre, Márquez claro está, fue enseñando sus virtudes. Su colocación, su liderazgo, su prestancia, su visión de juego. Su anticipación.

Al tiempo en la tribuna se fue gestando primero timidamente, o al menos eso pareció, la respuesta mexicana a las advertencias de la FIFA en cada saque de meta. Con los minutos ya sin inhibiciones se escuchó rebosante y en todo su esplendor, lo enseñaron retando a la autoridad como si fuera su bandera.

Ni siquiera el empate de Uruguay hizo que disminuyera el protagonismo de Márquez y de la afición mexicana.

Y entonces el minuto 84. Es cierto que primero al capitán se le escurrió el balón que Lozano le envió, pero también el sorpresivo pase dejó parados a más de tres uruguayos. Márquez tuvo chance de recomponer con un pase de Raúl Jiménez y sacó un potente tiro al ángulo, imparable para Muslera.

Todavía Héctor Herrera redondeó un marcador impensable previo al encuentro. Le puso la ‘a’, a la palabra ‘fiesta’ mexicana en Phoenix. Le dio a la tribuna esencia para el festejo.

Dos cosas dejó en concreto el triunfo ante Uruguay. La tribuna no se va a callar hasta que se le afecte en serio y en la cancha Márquez enseñó quién sigue siendo con sus 37 años y sus mil batallas ‘el chingado jefe’ del Tri.

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