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Opinión Deportes

Raúl Méndez | Auf Wiedersehen, Niko!

Una combinación de lesiones, salidas y bajas de juego resultaron en crísis de los bávaros.
5 Nov 2019 – 12:48 PM EST

En octubre Bayern Munich y el croata Niko Kovac encabezaron las notas del planeta futbol. Lo comenzaron con una goleada de 7 a 2 sobre Tottenham en Londres que presagiaba el retorno del gigante teutón y el desmoronamiento del subcampeón europeo. Si en ese momento amenazaba un cambio de timón, apuntaba con dirección al argentino Mauricio Pochettino.

Recibir la peor goleada de la década un mes más tarde desencadenó el final de Niko Kovac como entrenador del Bayern Munich. Fue humillante caer ante Eintracht Frankfurt 1-5 y de no ser por Manuel Neuer el resultado pudo ser de mayores proporciones.

Durante dieciséis meses al frente de los bávaros el croata ganó un doblete (gracias al desplome del BVB en la Bundesliga) aunque en la Champions League fue claramente superado por Liverpool en el Allianz.

Ganar no era suficiente en el Bayern, había que dejar un legado, que los medios para alcanzar la gloria fueran memorables y demostrar que el orgulloso club evolucionaba con apertura a novedosos métodos de trabajo. Probaron con Pep Guardiola y el dominio fue doméstico entre 2013 y 2016. Sólo se recuerdan tristes y escandalosas eliminaciones europeas en semifinales a manos de rivales españoles.

Buscaron un entrenador especialista en la gestión de egos como Carlo Ancelotti del 2016 al 2017, al que después se le tacharía de excesivamente tibio para el vestidor, y tampoco bastó para volver a reinar en el Viejo Continente.

Karl-Heinz Rummenige y Uli Höeness decidieron volver a los viejos dogmas y en 2017 sacaron del retiro a Jupp Heynckes, el hombre que les dio el histórico triplete (Bundesliga, Pokal y Champions) antes de terminar con el año sabático de Guardiola, y no perdió su toque: ganó 22 de 26 partidos de liga para adjudicarse en abril la Bundesliga y finalizar con ventaja de 21 puntos sobre Schalke 04, segundo clasificado.

En Champions cayó en semifinales frente a Real Madrid, precisamente el club al que Heynckes le entregó la anhelada séptima Copa de Europa luego de 32 años de ayuno. Este fue el camino que antecedió a Kovac, quien además disponía de una breve experiencia como jugador en el club del “Mia San Mia”.

Su salida no puede interpretarse como la única solución al presente que vive Bayern. Se fueron dos monstruos como Franck Ribery y Arjen Robben que durante una década ofrecieron un rendimiento espectacular. Aunque Kingsley Coman y Serge Gnabry son los abocados en tomar la estafeta todavía no son estrellas consumadas.

Aún resuenan las peticiones desesperadas de Robert Lewandowski a principios de temporada clamando por refuerzos. Leroy Sané iba a ser repatriado hasta que llegó la rotura de ligamento cruzado en la rodilla.

La gran inversión fue en defensa. Le pagaron al Atlético de Madrid la cláusula de rescisión de 80 millones de euros por el francés Lucas Hernández para convertirlo en el futbolista más caro de la historia en la liga alemana y 35 millones de euros al Stuttgart por el también galo Benjamin Pavard.

Lucas volvió a lesionarse y Pavard todavía no justifica su valor. Para colmo Niklas Süle también ya cayó lesionado.

Tampoco omitir la baja de juego que padecen Jerome Boateng y Thomas Müeller (retirados de la Manschaft por Joachim Löw); Philipe Coutinho no despega ahora que llegó en calidad de cedido por Barcelona y la dependencia en Lewy es total son otras de las causas del porqué en la Bundesliga existe una diferencia de cuatro puntos entre el líder y el sexto en la clasificación.


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