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New England Patriots

El equivalente a la kryptonita de los Patriots: los NY Giants

Tom Brady y New England tuvieron pesadillas a costa de los neoyorquinos en los grandes encuentros.
10 Oct 2019 – 7:45 AM EDT

Los New England Patriots son un equipo actualmente emparentado con el éxito, con los triunfos, los campeonatos, las hazañas, los regresos improbables, las jugadas que hacen levantar las cejas y todo aquello que ensalza el deporte en sus momentos álgidos. Eso es algo que no se puede negar.

La dupla Tom Brady- Bill Belichick es la más ganadora de todos los tiempos en la National Football League en lo que a consecución de campeonatos se refiere, con un total de seis, pero el equipo, y este dúo en particular, también ha sufrido sonoras y dolorosas derrotas, tres para ser precisos, en la máxima vitrina de este deporte que es el Super Bowl.

Y dos de ellas han sido cortesía de los New York Giants, equipo que ha fungido como la kryptonita (usando como analogía aquella sustancia verde que ponía vulnerable a Superman) de los Pats cuando se han medido en el Super Bowl.

La primera cita entre Patriots y Giants, en un Super Bowl, ocurrió en la edición XLII en Glendale, Arizona, y como era de esperarse, New England era ampliamente favorecido, de hecho, las casas de apuestas le daban a los Pats un margen favorable de 12 puntos.



¿Cuál era la razón por la que los Patriots estaban catalogados como ampliamente favoritos? New England se abría paso para hacer historia al convertirse en el primer equipo invicto en una temporada de la NFL con un calendario de 16 juegos de temporada regular. En 1972, los Miami Dolphins se coronaron en una campaña perfecta, pero la serie regular abarcaba solo 14 partidos.

Con todo eso en juego, y con un cómodo margen en el papel, los Pats parecía que tenían por delante un mero trámite, pero el partido no resultó como ellos lo esperaban, y quizás como muy pocos soñaron, iba a desenvolverse. El partido fue mucho más apretado de lo anticipado, en conjunto anotaron apenas 31 puntos y los Giants ganaron 17-14.

Pero el partido no fue recordado por el marcador sino por una jugada que pasó a la posteridad: la ‘helmet catch’ o la atrapada con el casco de David Tyree pero no fue solamente la manera en la que de forma desesperada el receptor capturó el ovoide en medio de dos defensivos, mientras al caer sujetaba el ovoide con su casco en una postal increíble, sino lo que le antecedió.

Restaban poco más de 60 segundos en el partido, Eli Manning, en situación de tercer down y cinco por avanzar, estuvo a nada de ser capturado, pero al estilo de los luchadores turcos, quienes se embadurnan el cuerpo con aceite para luchar, el quarterback de los Giants escapó de dos defensores que estaban por derribarlo y sentenciar el partido, pero no fue así y soltó el pase que mantuvo viva la ofensiva que derivó en un pase para Plaxico Burress en el end zone para liquidar el partido.



Cuatro años más tarde, en el Super Bowl XLVI, Giants y Patriots se volvieron a ver las caras con el ineludible aspecto de la revancha a flor de piel luego de la mayúscula sorpresa de los neoyorquinos, frustrando el hito de la campaña perfecta que perseguía New England. Algo que fue similar a la primera vez que se midieron es que los campeones de la AFC eran favoritos nuevamente.
En la segunda cita en el gran domingo no hubo atrapada con el casco, pero sí una muy importante de Mario Manningham que cambió el rumbo del partido, el cual fue muy apretado también, al entrar al último cuarto, los Pats ganaban 17-15. Restando 3:44 y los Giants profundo en su campo, Manning lanzó un pase que era de muy baja probabilidad, entre dos defensivos.

Esa fue la gran jugada de ese drive y del partido. De primeras, Manningham parecía no haber sido capaz de capturar ese pase que dejaba en medio campo a New York. Pero lo que la repetición de esa jugada mostró, fue casi tan impresionante como la ‘helmet catch’: entre dos defensivos, el receptor atrapó el ovoide, puso ambos pies dentro del campo, y frustró el reto de Bill Belichick, quien más tarde descubriría que ante los Giants no tuvo un antídoto jamás.




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