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Mundial Rusia 2018

Día 16 | Samara, el secreto soviético abierto al mundo gracias al fútbol

La sede del partido entre México y Brasil fue la capital militar y espacial de la URSS, cerrada a los extranjeros durante la Guerra Fría.
29 Jun 2018 – 6:05 PM EDT

SAMARA, Rusia.- Aliados en la Segunda Guerra Mundial, después de ella los colosos de las ideologías opuestas tuvieron al mundo en vilo en varias ocasiones durante 45 años.

La Guerra Fría fue el periodo de la postguerra y hasta la desaparición de la Unión Soviética que tuvo a ese país con Estados Unidos desarrollando una carrera armamentista y por la conquista espacial en más de un episodio de tensión que pudiera desatar la Tercera Guerra Mundial.

La URSS tuvo a Samara, entonces llamada Kuybyshev, una ciudad en la cuenca del Río Volga, decretada como su "capital de reserva" desde el otoño de 1941 que inició el asedio de la Alemania nazi y sus aliados sobre Moscú y hasta 1945 que fueron derrotados, por lo que la burocracia del Kremlin y el personal de 22 embajadas extranjeras fueron despalazadas a esta ciudad.

Desde entonces, Kuybyshev fue la sede militar más importante de la URSS y poco después también su centro de desarrollo espacial, donde se construyó el Vostok I, el cohete que llevó a Yuri Gagarin a convertirse en el primer ser humano en el espacio.

No debe sorprendernos que esta ciudad fuera cerrada a cualquier extranjero y desde la Perestroika, cuando recuperó su nombre antiguo, ha vivido un largo proceso de apertura al mundo que tiene en el Mundial de fútbol su punto más álgido.

Rusia eligió a Samara como la sede de su tercer partido del Mundial. La Arena Cosmos, inspirada en la industria espacial rusa y colocada en el sitio más alto de la ciudad, pareciera una plataforma de lanzamiento de cohetes hacia afuera de nuestra atmósfera y ahí se desarrollan seis partidos del Mundial.

El choque del lunes entre Brasil y México no será, sin embargo, el más importante, pues Samara recibirá también un partido de Cuartos de Final.

El secreto soviético más grande se revela ante el mundo 27 años después de la desaparición de la URSS con edificios viejos, pero bien conservados, y un malecón que quisiera cualquier ciudad del mundo, y eso que no tiene costa al mar.

Lo que sí tiene es al Río Volga, que aquí tiene un grosor de dos kilómetros, cauce suficiente para tener una playa con arena fina y un malecón de cinco kilómetros que los rusos aprovechan al máximo en la época de mayor calor del año y en el que hoy conviven por igual rusos con colombianos y los primeros mexicanos que llegan para el partido del lunes.

Una ironía si pensamos que solo a unos metros de la playa del Volga está el bunker de Stalin, el lugar que se construyó para ser residencia del líder soviético si Moscú fuera tomada durante la Segunda Guerra Mundial.

Además, el samarense ha recibido con los brazos abiertos a los visitantes, especialmente a los latinos, que han venido a corresponder su alegría y amabilidad con la fiesta que han montado en cada ciudad donde se presenta su selección.

El jueves, los colombianos celebraron aquí su pase a los Octavos de Final tras su difícil victoria sobre Senegal, mientras que el lunes, Brasil y México traerán un carnaval que Stalin jamás habría imaginado.

Y Samara está feliz por eso.

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