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Mundial Rusia 2018

Día -1: el Día de Rusia más colorido de la historia

A dos días del arranque de la Copa del Mundo, Rusia hizo su celebración nacional "invadida" por fanáticos al fútbol de decenas de países.
12 Jun 2018 – 6:32 PM EDT

MOSCÚ, Rusia.- A dos días del inicio del Mundial, la frialdad del gigante euroasiático contrasta con el calor latino que invade las calles del centro de la capital justo en su celebración nacional.

Con la Plaza Roja cerrada para preparar el festejo del Día de Rusia, el mosaico de nacionalidades hizo que Moscú salga de la cotidianeidad. No es sorpresa que los aficionados de países hispanos sean los más ruidosos y festivos, pero si hay un país que por número ha sobresalido, ese es Perú.

Los incas terminarán este sábado con una ausencia de 36 años en Mundiales y pareciera que el centro de Moscú es una sucursal de Lima. La mayoría de sus aficionados ni siquiera han visto a Perú en una Copa del Mundo, desde aquella última participación en España 1982.

Perú debutará ante Dinamarca en Saransk, en duelo del Grupo C. Después de ser un equipo altamente competitivo a nivel internacional en los años 70, la selección de la franja roja se fue quedando en el olvido y su vuelta al Mundial ha hecho que miles desquiten los ahorros para viajar al otro lado del mundo.

Y es que, además, se dieron el lujo de eliminar al bicampeón continental, Chile, al que no han reparado en hacerle burla a 14 mil kilómetros de distancia.

Basta dar unos pasos para que de un momento a otro se escuchen gritos y cánticos de mexicanos, argentinos, uruguayos y hasta egipcios, quienes también vuelven al Mundial tras una larga ausencia, en su caso de 28 años, desde Italia 1990.

Las fuerzas de seguridad se hacen entender con los aficionados a través de las señas. El ruso y el alfabeto cirílico son incomprensibles para el occidental promedio. En el Jardín Aleksander arde la Flama del Soldado Eterno, en honor a los caídos del Ejército Rojo en la Segunda Guerra Mundial, que entre tanto júbilo de aficionados irremediablemente trae a la cabeza el recuerdo del aficionado mexicano que apagó su par francés, al pie del Arco del Triunfo, durante el Mundial de 1998. De un momento a otro, la policía rusa invita a los aficionados a salir del área.

Al entrar a un restaurante, ver un menú en inglés resulta una bendición para los visitantes. Con 500 rublos, unos ocho dólares, se puede tener una buena comida para una persona. Hay muchas cadenas de comida estadounidenses y algunas adaptaron su marca al alfabeto local.

El clima, a dos días de la inauguración del Mundial, es lluvioso. El agua no merma el entusiasmo de los visitantes, que buscan una solución en forma de paraguas de 750 rublos, unos 12 dólares, mismo precio de una matrioshka que por igual puede ser la de la tradicional mujer rusa, de selecciones participantes -la mexicana es encabezada por Chicharito- o hasta de Donald Trump y equipos de la NFL.

Para la noche, un lugar a un lado del Río Moscú es perfecto para ver los fuegos artificiales del Día de Rusia con el marco de la Catedral de San Basilio, el símbolo arquitectónico máximo de la iglesia ortodoxa rusa.

Rusia es una fiesta como nunca se había visto por aquí.

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