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Beisbol

A diez años del juego perfecto perdido de Armando Galarraga

La empatía define esta historia donde el venezolano aceptó que errar es de humanos.
2 Jun 2020 – 04:46 PM EDT
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Este 2 de junio se cumplen diez años de juego perfecto arrebatado a Armando Galarraga por la decisión errónea de un umpire en las Grandes Ligas y aún hoy los aficionados recuerdan y claman por que se lo devuelvan.

Se dice que un juego perfecto es inolvidable, pero también lo son las infamias, como la sucedida en el Comerica Park de Detroit, donde un juego perfecto no lo es, dada la decisión oficial del umpire Jim Joyce de primera base que declaró ‘safe’ el embase de Donald.

La televisión con sus repeticiones tenían la respuesta, era out en primera, tras 26 bateadores dominados desde la lomita por el venezolano, la infamia de un error fue mayúscula.

Cuando Jason Donald picó la pelota con un batazo que Cabrera cortó y lanzó a primera base, donde ya estaba Armando, Galarraga tomó la pelota con la mano izquierda, su pie derecho descansó sobre la almohada de primera base y una fracción de segundo después, donald pisó el cojín.

‘Safe’ gritó Jim Joyce sacudiendo sus brazos hacia los lados en la confirmación visual de la decisión que acababa de ‘cantar’. El respetable lo abucheó tras haber hecho un silencio que pesaba en el parque.

Su siguiente rival, se fue dominado como los otros 26, pero ya no importaba, Galarraga se fue al vestidor sin el juego perfecto, sin la medalla a su trabajo. Por el que público y compañeros levantaron la voz en reclamo por la injusticia.


A diez años de distancia, Armando sigue sorprendida del impacto que ello tuvo en su vida y en su carrera. “Diez años después parece que fue ayer el juego”, dijo el venezolano, “es algo que se hace más bello cuando estás retirado y te preguntas: ‘¿Cómo contribuiste al béisbol?’”.

Pero hay una palabra que lo define todo: Empatía. Esa palabra que surgió por el sentimiento entre el serpentinero y el umpire, pues cuando estaba en los vestidores, el tiralumbre de los Detroit Tigers lo buscó.

“Después de que todo pasó fui a verlo a los vestidores”, dijo Galarraga, “ahí me encontré a una persona que se sentía terrible, que tenía la vista clavada en el piso”.

“Me dijo que lo sentía y fue entonces cuando me puse en sus zapatos. Fue ahí cuando quise enfocarme en la solución y no en el problema”, dijo el expelotero.

Un ser humano se equivoca, según explicó y que él no iba a ser el causante de que se acabaran 25 años de carrera de un oficial por un solo error, “ahí fue cuando el y yo hicimos ‘click’, cuando estuvimos en la misma frecuencia” dijo el pitcher. “En ese momento no sabíamos que esta situación se iba a hacer tan grande”.

Pero Armando Galarraga quiere dejar las cosas claras para todos. “Oye, si me lo dan, por supuesto que sería feliz. Definitivamente sería maravilloso, pero estoy feliz de lo que trae la historia, pues en el béisbol de ese momento no teníamos ninguna repetición y estoy felíz de haber contribuido a que se tenga una repetición en el beisbol”.

Como es costumbre, los árbitros, oficiales, umpires y todo tipo de autoridades en los deportes son blanco de quejas, reclamos, ataques y a veces sólo unos pocos recuerdan que también son humanos.

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