El mundo del deporte despidió a una de sus grandes figuras con la muerte de Oscar Schmidt a los 68 años, según confirmó su familia. Su legado trasciende fronteras y generaciones, consolidándolo como un referente histórico del baloncesto en Brasil y a nivel internacional.
Muere el brasileño Oscar Schmidt, leyenda del baloncesto mundial
Este viernes murió Oscar Schmidt a los 68 años de edad. Se trata de un histórico anotador del baloncesto que, sin haber jugado en la NBA, es reconocido.
Reconocido por su capacidad anotadora, Schmidt marcó una época al convertirse en uno de los máximos encestadores de todos los tiempos, con una cifra cercana a los 50 mil puntos a lo largo de su carrera, un registro que durante años lo colocó en la cima del deporte.
Fue conocido como “Mano Santa”, apodo con el que el brasileño construyó una trayectoria brillante tanto en clubes como con su selección. Su presencia en cinco ediciones de los Juegos Olímpicos y su estatus como máximo anotador histórico del torneo reflejan su impacto en la escena mundial.
¿Cuál es el legado que deja Oscar Schmidt?
Su carrera también estuvo marcada por experiencias en ligas de Brasil, Italia y España, además de momentos inolvidables como el oro en los Juegos Panamericanos de 1987, donde Brasil sorprendió al derrotar a Estados Unidos en un resultado histórico.
Su carrera profesional en las duelas inició en 1974 con Palmeiras y se retiró en 2003 con Flamengo. Dentro de sus condecoraciones tiene un bronce en el Campeonato Mundial de Baloncesto de Filipinas 1978 y otras preseas en eventos como FIBA Américas, Juegos Panamericanos y el Torneo de las Américas.
Oscar Schmidt fue un histórico de Juegos Olímpicos
Participó con Brasil en los Juegos Olímpicos de Moscú 1980, Los Ángeles 1984, Seúl 1988, Barcelona 1992 y Atlanta 1996. Ingresó al Salón de la Fama FIBA en 2010 y al Salón de la Fama del Baloncesto en 2013.
En sus últimos años, enfrentó problemas de salud derivados de un tumor cerebral, una lucha que llevó con fortaleza y que no afectó el cariño y reconocimiento que siempre recibió.