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Roger Federer

Andrés Vaca | Para los aferrados al 'no cambio'

El cambio está en camino y debe estar en nosotros cuando nuestros ídolos sean superados.
9 Sep 2019 – 3:51 PM EDT

Estoy seguro que todos conocemos al típico familiar, amigo o conocido que defiende a las leyendas de su época como si fueran parte de su misma familia.

Casi como si el tiempo nublara el juicio y el cambio fuera sinónimo de retroceso.

El típico tío que asegura que no hay nadie más grande que Pelé y que se niega a ver la realidad de que todo el deporte en general -cualquiera que pongamos en cuestión- ha ido evolucionando y superándose año tras año.

Al día de hoy me queda claro que somos la generación más afortunada de todas.

Hemos tenido el privilegio de ver a Michael Phelps, Usain Bolt, Tom Brady (aunque levante polémica no hay jugador que tenga más anillos de SB), Roger Federer, Michael Jordan y muchos más que podría seguir mencionando.

Si algo tienen en común estos nombres es que, por argumentos, es casi imposible sostener que no sean los mejores de la historia en su disciplina.

Sin embargo vendrá el cambio. El deporte va a evolucionar y vendrán otros atletas que ocupen sus puestos.

Las disciplinas seguirán progresando, tal y como nos lo muestran cada cuatro años cuando se rompen marcas en Juegos Olímpicos y tampoco hay que ir tan lejos: Rafael Nadal está a dos títulos de Grand Slam de superar a Roger Federer. Y seguramente lo hará: tiene cinco años menos que el suizo y su presente es más alentador que el de 'Su Majestad', por lo que terminará siendo el tenista más grande de la historia.

Claro que vendrán los aferrados al 'no cambio' y dirán que los títulos no lo son todo (en los deportes individuales sí lo son) tal y como ese típico tío que defiende a los de su época con un juicio sesgado.

Habría que aclararles a esas personas que el mismo ATP rankea la trayectoria de los tenistas por el número de Grand Slams conseguidos en su carrera.

Es evidente que el cambio está en camino, pero el cambio también deberá de estar en nosotros cuando los ídolos que tenemos hoy en día sean superados.

Habrá que aceptarlo y sonreír porque el deporte es superación e historias; esas que inspiran a creer en que mejores cosas vendrán para las futuras generaciones.

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