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AS Roma

¿Revancha o déjà vu? La noche más triste de Roma fue obra del Liverpool

La Roma disputó la Final de la entonces Copa de Campeones de Europa de 1983-84 en su estadio ante el Liverpool
13 Abr 2018 – 02:19 PM EDT
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La noche del 30 de mayo de 1984 debe ser la más triste en la historia de la Roma.

La Loba disputó su primera Final de la Copa de Campeones de Europa, hoy la Liga de Campeones, y tuvo el honor de albergarla en el Estadio Olímpico, pero enfrente estaba el tres veces campeón continental, el Liverpool.

Bien vale recordar que para entonces Italia era la selección campeona del mundo, y entre las filas de la Roma se encontraban Bruno Conti y Francesco Graziani, monarcas en España 1982, además de los brasileños Falcao y Toninho Cerezo, miembros de una generación de altísimo nivel del Scratch du Oro.

Curiosamente, pese a jugar en su estadio, la Roma fue visitante administrativo y se vio obligada a jugar con su uniforme alterno, todo en blanco, mientras que el Liverpool visitió con su tradicional indumentaria roja.

Los Reds contaban con leyendas del club como Kenny Dalglish, Ian Rush y Alan Kennedy.


Liverpool se fue al frente al minuto 13 cuando un balón quedó a la deriva en el área de la Roma y Phil Neal lo empujó a la redes, pero a poco del final del primer tiempo, al 42', Roberto Pruzzo peinó la pelota en un centro por izquierda y techó al portero Bruce Grobbelaar para firmar el empate.

En el resto del partido, incluidos los tiempos extra, no se hicieron más daño.

Apenas en el primer penal parecía que la fiesta en Roma sería larga, pues el escocés Steve Nicol voló su disparo, mientras que el capitán romano Agostino Di Bartolomei acertó en el suyo.

En la segunda ronda todo se empezó a venir abajo para los locales. Neal anotó por el Liverpool, pero Bruno Conti mandó un trallazo por encima del travesaño para volver al empate.

El escocés Graeme Souness y el italiano Ubaldo Righetti acertaron en la tercera tanda, mientras que Ian Rush marcó por el Liverpool en la cuarta.

Entonces vino la hecatombe. El portero zimbabwense del Liverpool, Bruce Grobbelaar, ya estaba sacando de quicio a sus rivales con sus extraños movimientos de piernas antes del cobro, como si no tuviera control de ellas, sin saberse si eran fintas o si solo quería bailarle a sus rivales en la línea. Al parecer surtió efecto y Francesco Graziani hizo una calca del cobro de Conti y mandó el esférico por arriba del travesaño.


Alan Kennedy engañó al portero Franco Tancredi para firmar la cuarta Copa de Europa del Liverpool y dejar en silencio al Olímpico. Los campeones del mundo de la Roma fallaron en el momento clave.

Ahora, si la Roma quiere llegar a su segunda Final europea, deberán quitarse de este fantasma del pasado. El destino ha querido que su último obstáculo sea precisamente el Liverpool y que la serie se cierre en el Olímpico, ambos como los caballos negros del torneo.

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