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Liverpool

Liverpool: la oda perfecta a la adversidad hecha equipo

El Liverpool ha sorteado toda clase de tragedias deportivas y extradeportivas, pero su capacidad de resiliencia y carácter ante la adversidad es única en el mundo del fútbol.
8 May 2019 – 10:15 PM EDT

Apenas 24 horas atrás veían diluirse, casi de forma definitiva, un título que les ha sido esquivo por 29 años pese a firmar la mejor temporada en la historia del club y para el cual ya solo les queda esperar un milagro ajeno.

Hace tres días, un choque dejó noqueado, literalmente, a su delantero estelar, en un partido que ganaron dramáticamente ante el Newcastle.

Y hace seis días, sufrieron una goleada en contra sin haberla merecido, en uno de esos accidentes del fútbol donde a un equipo no le sale nada y el otro tiene a Lionel Messi.

¿Cómo puede un club, que en seis días vio aplastada una temporada descomunal, levantarse para dejar en ridículo al mejor equipo del siglo y al mejor futbolista del momento?

Porque la esencia del Liverpool es la adversidad: viven con ella, la aceptan, la conmemoran y hasta la ironizan. Pareciera que son más peligrosos con un 3-0 en contra que con un 3-0 a favor y hoy lo demostraron.

Como en aquella Final de la Champions League de 2005 en Estambul, cuando regresaron de un 3-0 en contra al medio tiempo contra el mejor equipo del mundo en ese momento, el Milan, y lo vencieron en penales.

Pero también es ese club que cuando no tiene adversidad, la crea. El que juega con fuego y se quema constantemente.

Como en aquella Premier League de 2013-2014, cuando tenían ventaja de cinco puntos con cinco jornadas por jugar, pero un resbalón de su capitán, Steven Gerrard, fue el preámbulo de una derrota en casa ante el Chelsea por 2-0 y a la semana siguiente tuvieron un "anti-Estambul" cuando el Crystal Palace les empató 3-3 tras estar abajo 0-3.

Es ese equipo que conmemora cada 15 de abril a los 96 aficionados que fallecieron a causa de una estampida humana en el Estadio Hillsborough en la Semifinal de la Copa FA de 1989, que los acogió y protegió su memoria, que peleó por demostrar su inocencia tras una sentencia inicial que favoreció a los organizadores y a la policía, cuya negligencia provocó que no volvieran a casa.

La víctima más joven de Hillsborough fue Jon-Paul Gilholey, de 10 años de edad. Su primo, Steven, fue quien levantó la 'Orejona' en Estambul, pero quizás la victoria más grande del Liverpool en este siglo ocurrió en 2012, cuando el primer ministro del Reino Unido, David Cameron, ofreció disculpas a los deudos de Hillsborough en nombre de las autoridades tras una extensa investigación que exculpó a los 96 de su propia muerte.

Por muchos años, el vestidor era el más sencillo de cualquier club grande europeo: tres bancas rojas empotradas en tres paredes, tres camas de masaje, un gancho para colgar cada jersey y un refrigerador, además de una fotografía del legendario entrenador Bill Shankly dando indicaciones a sus futbolistas. Apenas en la era Klopp se modernizó el vestuario, pero tampoco con grandes lujos. Shankly lo quería así.

Porque Shankly, técnico por 15 años del club, fue quien construyó su legado. En la escalera que comunica los vestidores con la cancha hay un letrero rojo que dice "Esto es Anfield" alrededor de un antiguo logotipo del club. Está ahí para darle suerte a los suyos, por lo que los jugadores suelen tocarlo al bajar, y para recordarle a los visitantes en dónde están.

Antes de cada partido, la afición canta una canción de los años 60 interpretada por Gerry & The Pacemakers llamada "You'll Never Walk Alone" que habla de camaradería y hermandad, tan diferente a otros temas de otros clubes que buscan ser hostiles ante el visitante, pero precisamente esa es la fortaleza que intimida: saberse acogidos por 54 mil espectadores, 127 años de historia, la memoria de los héroes que han pisado Anfield y de los 96.

La energía de los dos minutos y medio de la canción coreada al unísono por los aficionados es absolutamente avasallante. El Borussia Dortmund, el Celtic Glasgow, el Feyenoord, el Mainz 05 y el St. Pauli también la adoptaron como sus himnos.

El Liverpool que, tras ganarla 18 veces, lleva 29 años sin ganar una Liga local. El Liverpool que, tras Estambul, perdió sus últimas dos Finales de Champions League. El Liverpool que está a punto de perder la Liga en la mejor temporada de su historia.

Pero también es el Liverpool que en 24 horas te lleva del suelo al cielo... O de regreso.

El Liverpool que, pese a cualquier adversidad, nunca camina solo.

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