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Guadalajara

El forzado adiós de Almeyda: el fin de una era en Chivas

Crónica de un rompimiento anunciado, desde la gloria de los campeonatos hasta su inminente despedida.
12 Jun 2018 – 10:01 PM EDT

Chivas vive uno de los momentos más grises de su historia con el adiós de Matías Almeyda, pues acabó teniendo una nula relación con la directiva del Club Deportivo Guadalajara, lo que derivó en el fin de un ciclo de gloria que tiene a la afición rojiblanca molesta e indignada por la salida del club del estratega argentino.

Hace dos años y nueve meses, Almeyda llegó a México -prácticamente como un desconocido- para ser presentado en conferencia de prensa en el Estadio Chivas como entrenador del Guadalajara donde, curiosamente, esta misma noche se despidió del equipo y sus millones de seguidores, mismos que aquel martes 15 de septiembre de 2015 lo recibieron entre dudas, desconfianza y extrañeza.

Hoy esos cientos de miles de chivahermanos lloran la partida de Matías Almeyda, un técnico que se ganó a la afición y a los jugadores con base en su trabajo, sus resultados y su compromiso con el mexicano. No importó que fuera extranjero. Sus épocas de gloria como jugador de River Plate, Lazio, Parma y la selección argentina, ajena para la gran mayoría de los rojiblancos, revivió en tierras tapatías como entrenador y se impregnó en la piel de la exigente afición del Rebaño.

El discurso de Almeyda en el vestidor antes de que Chivas jugará la final de la Liga MX contra Tigres, es solo una muestra de la tremenda relación que el timonel forjó con sus pupilos y todo el Chiverío.

“Yo estoy realmente orgulloso de poder dirigirlos, son un grupo como pocos en el fútbol mexicano, yo se los agradezco. Vamos a dejarnos el alma. En 10 minutos arrancan a comerse al rival. A mostrar por qué son los mejores ¡por qué somos los mejores! Son 40 millones más todos nosotros, somos un montón.

“Yo creo en los mexicanos, yo creo de verdad en los mexicanos, más allá que estoy obligado a poner mexicanos, creo de verdad en todos ustedes, y el día que ustedes mismos crean en ustedes mismos, superan al mundo ¡lo superan a cualquiera, muchachos!”

Esa noche Chivas salió campeón del fútbol mexicano, después de 11 años de sequía, para obtener la ansiada estrella número 12 de su escudo. Almeyda levantaba su cuarto trofeo con la institución y todo era alegría y felicidad. Una Liga MX, 2 Copas MX, una Supercopa y el reciente título en la Liga de Campeones de la Concacaf, rompiendo 56 años sin ser campeón internacional, son el legado del ‘Pelado’ con el Guadalajara.

Pero, entonces, ¿por qué poner fin al proyecto Almeyda como técnico de Chivas? El desgaste, la falta de comunicación y los distintos intereses entre directiva y entrenador, terminaron reventando su vínculo muy a pesar de las demandas de los seguidores al conjunto tapatío.


Después de conseguir el doblete en el primer semestre del 2017, al plantel de Chivas se le prometió un premio monetario que al paso de un año nunca llegó a su bolsillo. Los jugadores manifestaron su desacuerdo haciendo público el adeudo, con una protesta generalizada en redes sociales, y portando playeras exigiéndole a la directiva que cumpliera. Esa fue la gota que derramó el vaso para que los dirigentes dieran marcha a la salida de Almeyda.

La directiva señaló como principal responsable de la revuelta al técnico argentino, por apoyar a sus futbolistas y dejarlos reclamar la prima económica, cuando seguían en competencia en la Champions y el torneo mexicano. Al final, los jugadores de Chivas cumplieron su parte y el plantel completo alzó el trofeo de la Concacaf en el campo, donde brillaron por su ausencia Jorge Vergara y José Luis Higuera, circunstancia que no pasó en la obtención de los otros títulos, evidenciando el rompimiento entre la gente de pantalón largo y los integrantes del equipo encabezados por el DT.

Desde los primeros días del 2018 se suscitó una situación incómoda con el tema de Oswaldo Alanís pues, mientras la directiva no quiso mejorar el contrato del defensa central y habló de separarlo del plantel, el técnico salió a dar la cara, apoyó al jugador y sugirió la intervención de Vergara quien acabó ‘regresando’ al primer equipo a Alanís, dejando mal parado a Higuera y su falta de autoridad.

Entonces fue que se fracturó la relación entre Almeyda y el CEO de Grupo Omnilife-Chivas. Meses más tarde el entrenador del Rebaño reveló a la prensa la necesidad en el equipo de un gerente deportivo, y solicitó a Benjamín Galindo. Higuera respondió trayendo a Francisco Gabriel de Anda, imponiéndoselo como director deportivo del club, como jefe del estratega.

A partir de la llegada de De Anda, en marzo de este año, Almeyda demostró una incomodidad que fue muy evidente desde la misma rueda de prensa de su presentación, donde el argentino era el único sin sonreír para las fotos al posar junto a toda la plana mayor del equipo.


No pasaron ni tres semanas del título en la Concachampions, cuando el entorno rojiblanco se empezó a tornar gris y, como si se tratara de una novela, salieron a la luz los problemas en el seno del equipo con Paco Gabriel de Anda admitiendo ante los medios que la relación Almeyda-directiva estaba desgastada y que el argentino estaba inquieto por la falta de refuerzos y los adeudos.

El 30 de mayo trascendió un nuevo pleito entre el técnico y los dirigentes pues el club recortó una semana las vacaciones de los jugadores, las cuales Almeyda había acordado hasta el 10 de junio. Los futbolistas de Chivas, comandados por Carlos Salcido, Rodolfo Pizarro y Alan Pulido, publicaron en sus redes un mensaje de apoyo al técnico señalando que “No son los tratos ni las formas que el club representa. Esto no es Chivas. Debemos aprender a valorar lo que tenemos y las grandes personas que están aquí. Estamos contigo y no te vamos a dejar solo. Vergonzoso”.

Almeyda respondió agradeciendo el cariño de la afición y jugadores, dijo que en breve explicaría lo que estaba pasando y se refirió al Código Bushido. Tres días después, De Anda salió a desmentir los rumores sobre la marcha de Almeyda, asegurando que seguía siendo el DT y era el único plan.

El lunes 4 de junio los jugadores de Chivas no reportaron para hacer las pruebas médicas y dos días después, durante el draft en Cancún, aficionados rojiblancos se quejaron de la peor directiva de la historia con pancartas. Almeyda reveló que en tres días llegaría a Guadalajara para comunicar su decisión tomada.

El viernes el argentino aterrizó en la Perla Tapatía, recibido por cientos de fanáticos que le pedían disculpas por el trato de los dirigentes. Al día siguiente, Matías se reunió con algunos futbolistas para comunicarles su determinación, aunque estos le pidieron quedarse seis meses más.

El estratega les explicó que lo orillaron a marcharse del equipo, pues si decidía continuar, la directiva le habría dicho que tenía que irse desprendiendo de su cuerpo técnico. La lealtad de Almeyda a su equipo de trabajo es total y por ello el grupo entendió que no había marcha atrás.

El domingo Matías se reencontró con el resto del plantel en Verde Valle donde sostuvo una charla con todos los integrantes del equipo y, de acuerdo a Pulido, el sentimiento lo traicionó por el amor hacia los colores rojiblancos y, entre lágrimas, se despidió de sus pupilos, como lo hizo esta noche públicamente en los medios para cerrar un ciclo y decir adiós a la inmensa afición del Rebaño.



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