Luego de perderse varios partidos con Al-Nassr y la pasada Fecha FIFA rumbo al Mundial 2026 con la Selección de Portugalpor lesión, Cristiano Ronaldo recibió una nueva mala noticia, pues ahora cuenta sobre el escritorio con una demanda millonaria proveniente del futbol de Brasil.
Cristiano Ronaldo recibe demanda del Flamengo debido a una deuda
El club brasileño demando al Almería por una millonaria deuda ante el supuesto incumplimiento de pago por un jugador.
Apenas corrían las primeras horas de abril cuando el Flamengo, segundo club más ganador de la Primera División del futbol brasileño, anunció una demanda por aproximadamente dos millones de dólares de manera indirecta sobre Cristiano Ronaldo.
En realidad la demanda es sobre la UD Almería, de la Segunda División del futbol de España, club que a finales de febrero pasado el astro de la Selección de Portugal, CR7, se sumó como inversionista con la adquisición del 25 por ciento de las acciones.
¿POR QUÉ FLAMENGO DEMANDÓ A CRISTIANO RONALDO?
La demanda interpuesta por el cuadro brasileño se debe a que asegura la UD Almería le debe poco más de dos millones de dólares por la transferencia del jugador brasileño Lázaro Vinícius quien en la actualidad milita en la Liga Saudí con Al-Najma.
“Flamengo expresa públicamente su vehemente repudio a la conducta adoptada por el club español UD Almería, por incumplimiento de una obligación contractual asumida en el traspaso del jugador Lázaro, realizado en agosto de 2022.
“Tras permanecer en mora durante 590 días, el club ha acumulado una deuda estimada en más de 1,8 millones de euros, en flagrante desprecio por los compromisos adquiridos y las normas que rigen las relaciones en el futbol internacional”, indicó Flamengo en un comunicado en el que no dejó pasar la mención de que Cristiano Ronaldo forma parte del UD Almería.
El conjunto español respondió también al comunicado y señaló que espera la resolución del TAS, pues destacó sólo se trata de una medida para “influir externamente en un proceso arbitral en curso” y a lo que calificó como una actitud “incompatible con los principios de buena fe procesal, igualdad de las partes y correcta administración de justicia arbitral”.