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Brasil

¿Es Gabriel Jesús la solución al histórico problema del nueve en Brasil?

El Brasil-Argentina nos recuerda que ni Luís Fabiano ni Fred ni Hulk lograron llenar el vacío dejado por Romario y Ronaldo.
29 Oct 2016 – 2:54 PM EDT

“Ser el nueve de la selección brasileña cuando solamente tienes 19 años significa mucho en el fútbol”, declaró Pep Guardiola sobre la convocatoria de Gabriel Jesús para los eliminatorios de la Verdeamarelha contra Argentina y Perú. El delantero está prestado al Palmeiras, su club de origen, hasta que en enero próximo pueda arribar al Mánchester City.

“En los diez metros finales él es tan explosivo, es irreal. Es un caballo, un animal: ataca con mucha agresividad”, también declaró el seleccionador brasileño, Tite, acerca del juego de Gabriel Jesús. Al parecer ya todo el mundo ve en el atacante paulista a quien ha de acabar con más de una década sin delanteros brasileños capaces de ponerse la número nueve usada por Romario y Ronaldo en cuatro mundiales.


No hay que cantar victoria tan pronto. Querer que un futbolista llene los zapatos de las leyendas es una cosa. Y que acabe lográndolo es otra muy distinta. Luís Fabiano, Fred y Hulk lo intentaron sin éxito en los últimos mundiales y Brasil se congeló en el pentacampeonato sin avanzar siquiera a una semifinal mundialista después del 2002.

A diferencia de cualquier otra selección, en Brasil las camisetas de los ídolos pesan tanto que logran derrumbar carreras prometedoras: Robinho era el sucesor de Garrincha; Diego (compañero de Robinho en el Santos, para quienes no lo recuerden), el de Zico. Si Neymar ha logrado quitarse los grilletes del pasado, mucho se debe a que sus condiciones no son vistas como herencia directa de nadie más: su juego no es el de Rivaldo. Tampoco el de Ronaldinho y mucho menos el de Bebeto.

La vaselina de Gabriel Jesús ante Venezuela en la última fecha de eliminatorias demuestra indiscutiblemente que tiene cosas de Romario y de Ronaldo. Frialdad asesina, precisión quirúrgica. Sin embargo, esas condiciones tan parecidas a las de la Ro-Ro acaso pesen tanto en la camiseta canarinha del joven goleador como una tonelada o más.

Para él lo recomendable es pagar tributo a las leyendas del Scratch ante los micrófonos, pero dejarlas atrás en el vestidor para salir ligero a jugar. Ante sí tiene un Brasil-Argentina que todo el mundo verá a la espera de que Messi resucite a la Albiceleste. Y qué mejor para él que el clásico resulte concluyendo que:

“Gabriel Jesús es el futuro de Brasil, ahora.”

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