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Chicago Cubs

Cachorros de Chicago campeones: un out que tardó 108 años en llegar

Los Cachorros de Chicago, se sobrepusieron luego de ir 3-1 por debajo en la Serie, perder la ventaja en la octava entrada del séptimo partido y después de toda una larga historia de derrotas para titularse campeones de la Serie Mundial.
3 Nov 2016 – 5:30 AM EDT

Luego de estar abajo 3-1 en la serie, y jugando de visitantes los últimos dos partidos, los Cachorros de Chicago se titularon campeones de las Grandes Ligas del béisbol tras ganar el séptimo juego de la Serie Mundial ante los Indios de Cleveland, rompiendo así una sequía de títulos que se extendió por 108 temporadas y que incluyó una maldición y varias de las historias de derrotas más dramáticas del mundo del deporte, que le valieron al equipo un sobrenombre que ahora tendrá que ser revaluado: los adorables perdedores.

Mientras, los Indios sumaron otra derrota rompecorazones y continuarán con su propia historia de miserias, pasando a ser el equipo con la cadena vigente más larga de temporadas sin ser campeones de la Serie Mundial, que ya lleva 68 años y se extenderá al menos uno más.

El séptimo de los sin suerte

El último partido de la temporada, que decidiría a todo o nada el campeón de 2016, lo disputaban dos franquicias que de manera combinada no se habían coronado en 176 temporadas. Ambos equipos trajeron a este partido un pesado fardo de historia. Luego de ganar su segundo título en 1908, los Cubs perdieron las series mundiales de 1918, 1929, 1932, 1935, 1938 y 1945. Los Indios ganaron su segundo título en 1948 y luego perdieron las series mundiales de 1954, 1995 y 1997. Tanto en 1945 como en 1997 la Serie Mundial se decidió en el séptimo partido.


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Dos escuadras acostumbradas a no ganar llegaron empatadas 6 carreras por lado al final del noveno. Luego de 162 partidos de una temporada regular que comienza en abril, y de tener que ganar diez veces en la postemporada antes de este partido, el banderín se decidiría por lo que los dos equipos hicieran inning por inning del décimo en adelante. Cuando no parecía posible mayor drama apareció la lluvia y retrasó el comienzo del décimo diecisiete minutos que tal vez resultaron decisivos.

El out más largo de la historia


Luego de la interrupción mientras se secaba el terreno, Brian Shaw, lanzador de los Indios, fue recibido en el décimo con hit de Kyle Schwarber; luego de un out y un boleto intencional, con hombres en primera y segunda, Ben Zobrist, firmado por los Cachorros como agente libre este año y a la postre Más Valioso de la Serie Mundial, dio doble impulsador de una carrera para poner el partido 7 a 6. Con las bases llenas por otro boleto intencional, el venezolano Miguel Montero, en su primer turno de la noche y en su rol de tercer receptor del partido para Chicago, dio otro hit que puso la pizarra 8 a 6.

Los Cachorros no pudieron hacer más daño y en la parte alta del décimo le tocaba a los Indios hacer tres carreras para ganar o dos para mantener viva la temporada. Con el antecedente del octavo inning, donde abajo por tres carreras y con dos outs los Indios lograron empatar el partido, nadie podía estar tranquilo con lo que vendría.

Cuando Carl Edwards, Jr., sacó rápidamente los dos primeros outs de la entrada, la tensión bajó, los Cachorros necesitaban nada más otro out para titulares campeones. Pero Edwards dio boleto y llegó al plato Rajai Davis, el que con su jonrón en el octavo había empatado el partido. Davis conectó hit para poner el juego 8 a 7. Mike Montgomery reemplazó a Edwards y con el primer lanzamiento hizo fallar a Michael Martínez por tercera para el último out, un out que tomó 108 años.


La esperada victoria de los Cachorros no llegó sin su buena dosis de sufrimiento. Los Indios lucían embalados hacia el título luego de poner la serie 3 victorias por 1, pero los Cachorros ganaron el quinto y el sexto partido y llegaron a la octava entrada del juego decisivo ganando 6 carreras por 3, cuando la suerte pareció que una vez más los abandonaba.

De la cabra al chivo expiatorio

El cubano Aroldis Chapman por momentos estuvo destinado a ocupar un lugar en el panteón de la mala suerte de la franquicia cuando el mánager Joe Maddon decidió traerlo en el octavo.


Chapman trabajó dos entradas y dos tercios en el quinto juego y una entrada y un tercio en el sexto juego. Antes de este séptimo partido se especuló mucho sobre si el exceso de trabajo no pesaría en la efectividad de Chapman. La respuesta no se hizo esperar. Con hombre en primera y dos outs, Brandon Gruyer lo recibió con doble impulsador de una carrera y Rajai Davis lo siguió de inmediato con jonrón de dos para empatar el marcador 6 a 6. En el noveno, los Indios estuvieron solo a un batazo de titularse campeones y extender una historia de frustraciones que comenzó mucho antes de la famosa Maldición de la Cabra.

  • En la Serie Mundial de 1918 hubo sospechas nunca confirmadas de que los Cubs vendieron el resultado. En la de 1932, el legendario momento en que Babe Ruth señaló a la grada del Wrigley Field, la sede de los Cachorros, y acto seguido ahí depositó la pelota de un cuadrangular.
  • En 1945, en el cuarto juego de la Serie Mundial, Billy Sianis llevó una cabra al Wrigley Field para promocionar su bar. Pero cuando fue desalojado del estadio, en medio de un ataque de rabia dijo que si su cabra no podía ver el juego entonces los Cubs no ganarían nunca más. En 1969, de visita en Nueva York alguien soltó un gato negro que se paseó por enfrente del dogout de Chicago y los Cachorros perdieron ese partido, se desplomaron en la tabla de posiciones las semanas siguientes y los Mets de Nueva York terminaron siendo campeones de la Liga Nacional y de la Serie Mundial.
  • En 1984, a solo una victoria de pasar a la Serie Mundial, un error del primera base Leo Durham abrió las puertas de la victoria a los Padres de San Diego.
  • En 2003, el aficionado Steve Bartman metió la mano evitando que el dominicano Moisés Alou hiciera un out y eso fue el comienzo de una debacle que no se detuvo hasta que los Marlins de Florida remontaron la serie y llegaron a la Serie Mundial.

Esta vez no hubo maldiciones ni conjuros y la espera de más se extendió solo por un inning. Chapman sacó el noveno y en el décimo los Cachorros retomaron el control de la pizarra para no perderlo más y al fin poder celebrar un título. La suerte de los Cachorros había comenzado a cambiar en 2009, cuando la Tribune Company, dueños del equipo desde 1980, vendieron la franquicia a la familia Ricketts, que comenzó un proceso de reconstrucción de la organización que incluyó hacerse en 2011 del ejecutivo más exitoso del béisbol moderno, Theo Epstein, que en su currículo tiene el haber acabado con otra mítica racha negativa, la de los Medias Rojas de Boston, que comenzó en 1918 y no finalizó sino hasta el 2004.

Con Epstein a cargo de las operaciones beisbolísticas, llegaron al equipo jugadores que resultaron clave en el título de 2016, como Anthony Rizzo, Addison Russell y Jake Arrieta, obtenidos en cambios con otros equipos; Kris Bryant y Schwarber, en draft de jugadores amateurs; y John Lester y Zobrist, como agentes libres.

Luego de tres temporadas de reconstrucción, en 2015 se vieron los primeros frutos, cuando los Cachorros se hicieron de uno de los comodines de la Liga Nacional y llegaron hasta la Serie de Campeonato donde perdieron con los Mets de Nueva York. En 2016, los Cachorros tuvieron el mejor récord de la temporada regular, derrotaron a los Gigantes de San Francisco en la serie de División, a los Dodgers de Los Ángeles en la Serie de Campeonato de la Nacional y a los Indios en la Serie Mundial.

Mientras, en Cleveland, continúa el sufrimiento


La superestrella del baloncesto, LeBron James, estuvo en el palco del Progressive Field de Cleveland los últimos dos encuentros, pero no pudo traerle suerte a los Indios. En Cleveland quedará el consuelo de que tras 52 años sin título deportivo alguno para la ciudad, los Cavaliers, de la mano de LeBron, se titularon campeones de la NBA. Pero esta nueva derrota de los Indios duele mucho.

La franquicia de los Indios de Cleveland tuvo fama de ser una de las peor manejadas de las Grandes Ligas durante las décadas de los 60, 70 y 80, a tal punto que sus penurias fueron inmortalizadas en la película Major League, una comedia sobre cómo los Indios llegan a la postemporada a pesar de haber sido ensamblados expresamente para perder y así mudar la franquicia a Miami. Charlie Sheen, que encarnó a uno de los personajes más recordados de la película, también estaba presente en el Progressive Field, pero este equipo no terminó pareciéndose al de la película sino al de 1997, cuando también en extrainning los Indios fueron dejados en el terreno por los Marlins.

Ese año, los Marlins de Florida, hoy de Miami, en apenas su quinta temporada como franquicia de las Grandes Ligas le quitaron de la punta de los dedos el ansiado título a los Indios. Esta vez, los Indios también rozaron el banderín, solo para ver cómo uno de los equipos más antiguos del béisbol ponía fin a su propia racha sin victorias. Los Indios se quedan otra vez con las manos vacías y ahora ya no pueden decir que hay un equipo que tiene más tiempo sin ganar que ellos.


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