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Jorge Pinzón: El mejor Super Bowl de la historia, cada quien lo elige

Steelers y Cowboys en armonía de colores durante la edición XIII.
25 Mar 2016 – 01:12 AM EDT

Por Jorge Pinzón Anaya

La forma de juzgar un partido que nos gustó mucho, que nos mantuvo en el filo del asiento y que nos marcó para siempre casi siempre se ve contaminada con la necesidad de justificar nuestro propio gusto ante los demás.

Pareciera que cuando nos gustó un partido tuviéramos la obligación de someterlo a juicio de otros que lo aprueben, que coincidan, para no quedar en ridículo por nuestros gustos.

Esto viene luego de observar todas esas clasificaciones que se hacen de los mejores Super Bowls en la historia: La intercepción de Malcolm Butler a Russell Wilson, la recepción de Santonio Holmes para ganarle a Arizona, la recepción de David Tyree con el casco.

Prácticamente la selección de los mejores Super Bowls se hace con base en lo que ocurrió al final del partido. Y si ganó un equipo mediático, pues automáticamente se coloca ese partido entre los mejores de la historia. No importa si el final fue lo único bueno y lo demás un partido común y corriente.

Para las nuevas generaciones lo más fácil es clasificar como lo mejor de la historia a lo actual, lo que acaba de pasar, rápido y fácil, borrón a la historia, flojera en el pensamiento, comodidad al alcance de las redes sociales.

SUPER BOWL XIII

Para mí el mejor Super Bowl en la historia es el XIII, Pittsburgh Steelers contra Dallas Cowboys. Ningún encuentro reciente me ha hecho olvidar o siquiera comparar la marca que me dejó en el alma y el gusto el gran duelo celebrado el 21 de enero de 1979.

No me interesa decir que es el mejor porque la estrategia fue tremenda, la táctica fue inteligente, los entrenadores unos genios y los jugadores una leyenda, nada de eso.

· Es el mejor en la historia porque la combinación de colores entre los uniformes de Steelers y Cowboys es perfecta. Negro y amarillo contra blanco y azules, sintonía ideal para cada foto, cada imagen de este partido es digna de un cuadro.

· Los uniformes de Pittsburgh y Dallas son los más llamativos para las necesidades de la televisión. No es casualidad que ninguno de estos equipos ha cambiado detalle de sus armaduras en décadas. Saben que el impacto visual funciona perfectamente en los ojos de los aficionados.

· Los jugadores de Steelers y Cowboys jugaron con estética, elegancia, técnica ganada en horas de entrenamiento en la correcta ejecución del futbol americano.

· Otro detalle de los uniformes. En ese entonces no se implementaba el horrible diseño de eliminar las mangas. Cada jersey lucía sus mangas cortas con rayas acordes a los colores del equipo.

· Los cascos de Steelers y Cowboys son de los mejor diseñados en la historia de este deporte. Brillan, uno por el negro, otro por el plateado. En conjunto son armonía de enfrentamiento. Tampoco es casualidad que ambos diseños se hayan mantenido por generaciones ¿Para qué cambiarlos?

· Que conste hasta ahora no hemos tocado el tema sobre el juego que por si mismo fue como una película por capítulos llenos de drama, aciertos y errores.

· Intercambio de balazos. Terry Bradshaw a John Stallworth; Roger Staubach a Tony Hill. Luego aplastan a Bradshaw para quitarle el balón y regresarlo para touchdown; el 12 de los Steelers se desquita con pase corto a Stallworth quien convierte una corta recepción en una escapada de 75 yardas.

· Ya pasaron 37 años y no podemos olvidar a Jackie Smith.

· Tampoco podemos olvidar el peor castigo marcado en la historia de los Super Bowls, una interferencia de pase contra Benny Barnes que le regaló 40 yardas a los Steelers; luego un árbitro bloquea a Charlie Waters para el paso de Franco Harris a las diagonales. Balón suelto en la patada de salida, Bradshaw encuentra a Lynn Swann y Pittsburgh hace que el partido le explote a los Cowboys, pero…

· Cuando los Steelers se sentían campeones Dallas los regresó a la Liga Pee Wee. Dos series ofensivas magistrales acercaron a los Cowboys. Buena protección, rutas certeras, pases precisos y carreras de Staubach colocaron a Dallas a una patada corta de hacer el milagro.

Es el mejor de la historia porque se produjo en un momento clave en la historia de la NFL en México.

En ese tiempo la NFL empezaba a convertirse en entretenimiento masivo en todos los niveles del aficionado mexicano. No importa si se contaba con una televisión que transmitiera en color, o que lo vieran varios amigos en nostálgico blanco y negro.

Todos por igual fueron infectados por el espectáculo. Cuando terminó todos nos sentíamos Bradshaw, Staubach, vamos a la calle a lanzar pases. Simple, sin mercadotecnia ni justificaciones por tipo de público. Fue grande para todos.

Por cierto, gracias don Fernando Von Rossum por su narración, fue didáctica, emocionante y clara. Una joya para aprender del negocio llamado crónica deportiva.


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