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Juegos Olímpicos

Soraya Jiménez y Noé Hernández: La tragedia de los medallistas mexicanos de Sídney 2000

Ganadores de oro y plata en Juegos Olímpicos, estos atletas tienen historias de vida con finales dramáticos entrelazados.
31 Jul 2016 – 04:57 PM EDT
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En una edición anterior de estos especiales previos a los Juegos Olímpicos que se celebrarán en Río de Janeiro en este 2016, recordamos la descalificación de Bernardo Segura que le costó la medalla de oro en Sídney 2000, sin embargo, la historia decepcionante de Segura no tiene comparación con los desenlaces trágicos de otros dos medallista de aquella justa veraniega.

En primera instancia tenemos que recurrir a la misma prueba donde Segura fue descalificado y recordar al que, en ese momento, se acabó beneficiando de aquel evento desafortunado, se trata de Noé Hernández.

El nacido el 15 de marzo de 1978 en Chimalhuacán, Estado de México, en un entorno de extrema pobreza y que fue, con base en un esfuerzo extraordinario ganándose su propia vida a través de la marcha, se colgó la plata en aquella prueba en territorio australiano.

El ‘ Chivo’ llegaba casi como un desconocido a aquella competencia como el tercer miembro del equipo mexicano detrás de Bernardo Segura (que había sido medallista cuatro años atrás en Atlanta 1996) y de Daniel García, que se había colgado el oro en el Mundial de Atletismo de Atenas 1997.

Sin embargo, Hernández, con un perfil bajo se metió entre los punteros y entró al estadio, cruzando la meta en tercer lugar y tras la expulsión de Segura, acabó en segundo puesto en lo que es, hasta nuestros días, la última presea para México en la marcha de 20 kilómetros y la penúltima en la especialidad de la caminata solo detrás de Joel Sánchez, que obtuvo el bronce poco después en esos mismos Juegos dentro de la distancia de 50 kilómetros.

Pero la historia de Noé Hernández no acabó ni cerca de aquella gran satisfacción en donde es muy recordado por llorar de manera sumamente emotiva cuando se comunicó vía telefónica con sus padres desde Sídney hasta Chimalhuacán.

“¡Eres tú papá, eres tú mamá!”, decía Noé con la voz entrecortada mientras dedicaba ese máximo logro a los dos seres que le dieron vida.

Pero más de 12 años después de su gran éxito, el 30 de diciembre de 2012 fue herido de bala tras un tiroteo en el bar La Reina de los Reyes, ubicado en el kilómetro 41 en la carretera México-Texcoco, y tras ser trasladado de emergencia al hospital se informó que había perdido su globo ocular izquierdo.

Su estado era grave y su vida corría mucho riesgo y fueron un poco más de dos semanas después, el 16 de enero de 2013, que Noé Hernández falleció en el Hospital General de Chimalhuacán a causa de un paro cardiorrespiratorio a los escasos 34 años de edad.

De la otra historia con final trágico es protagonista Soraya Jiménez, la célebre primera mujer en ganar una medalla de oro en unos Juegos Olímpicos para México.

Soraya, mexiquense al igual que Noé Hernández, nació el 5 de agosto de 1977 junto con su hermana gemela Magali en Naucalpan y, a diferencia del andarín, fue parte de una familia de clase media.

Practicó varios deportes como el básquetbol, el bádminton y la natación antes de encariñarse y quedarse con el levantamiento de pesas debido a que le gustaba como se modelaba su cuerpo al realizar esta actividad y se definió por la misma a los 14 años de edad.

En Sídney 2000 fue la primera edición de Juegos Olímpicos donde se aceptó la participación de mujeres y la mexicana se clasificó en la categoría entre 53 a 58 kilogramos.

La primera buena noticia para la mexicana fue que la gran favorita Chen Yanqing fue descartada del su equipo nacional pocos días antes de la justa veraniega por “razones estratégicas” que son ampliamente aludidas a un posible doping.

Ya el día de la contienda, el 18 de septiembre del 2000, la favorita de Corea del Norte, Ri Song Hui, se distrajo y no pudo realizar su último intento ya que se le acabó el tiempo y Soraya logró levantar 222.5 kilogramos de manera combinada y sin errores para superar a su rival y llevarse, para sorpresa de todos, la medalla de oro.

Fue, como dijimos antes, la primera presea dorada para una mujer en la historia de México en Juegos Olímpicos y también, la primera medalla de oro para este país en 16 años, la última había sido con Raúl González en la caminata de 50 kilómetros en Los Ángeles 1984.

Pero tras esa jornada histórica en Sídney, las cosas vinieron en una dramática curva descendente para la mexiquense.
En primera instancia, fracasó en su intento por defender su título en Atenas 2004 debido a una innumerable cantidad de lesiones en las rodillas y enfermedades que terminaron causando su temprano retiro como deportista profesional.

Pero eso solo representó el principio del fin para Jiménez, que vio seriamente comprometida su salud de ahí en adelante, 14 cirugías diferentes en la pierna izquierda, una gran cantidad de paros cardiorrespiratorios y la pérdida de un pulmón en 2007 a causa de una influenza tipo B la fueron mermando hasta que el 28 de marzo de 2013, dos meses y medio después del deceso de Noé Hernández, falleció debido a un infarto al miocardio a los 35 años edad en su departamento en la Ciudad de México.

Nacidos con poco menos de siete meses de diferencia y fallecidos con poco más de dos meses de distancia, los dos aztecas que tanta gloria le dieron al deporte mexicano en los Juegos Olímpicos que le dieron la bienvenida al tercer milenio se fueron casi juntos en el trágico año de 2013.

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