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Juegos Olímpicos

Un escándalo de sobornos mancha la organización de Tokio 2020

La investigación ha puesto su punto de mira sobre el máximo responsable del Comité Olímpico de Japón, Tsunekazu Takeda.
24 Ene 2019 – 12:42 PM EST

Un escándalo de compra de votos para favorecer la elección de Tokio como sede olímpica para 2020 ha salpicado a los organizadores nipones y enturbiado la recta final de los preparativos para los JJOO, a un año y medio de la inauguración, plazo que se cumple este jueves.

El caso está siendo investigado por la justicia francesa e implica al presidente del Comité Olímpico de Japón (JOC), a representantes de comités africanos y a una empresa tapadera, quienes se habrían confabulado para que la capital nipona se impusiera a Madrid y Estambul como sede de las próximas Juegos Olímpicos..

La trama está conectada al amplio escándalo de corrupción para la adjudicación de los Juegos de 2016 a Río de Janeiro y ha salido a la luz pese a los esfuerzos del Comité Olímpico Internacional (COI) por despejar las dudas sobre el proceso de elección de sedes olímpicas y por lavar la imagen del organismo.

La investigación de las autoridades francesas ha puesto su punto de mira sobre el máximo responsable del JOC y principal artífice de la candidatura tokiota, Tsunekazu Takeda, quien afronta cargos preliminares por "corrupción activa".

El motivo son unos movimientos de dinero sospechosos procedentes del comité nipón, hallados por la fiscalía al indagar en las cuentas de una empresa con sede en Singapur tras la cual se encuentra Papa Massata Diack, hijo del expresidente de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) Lamine Diack.

Poco antes de que la candidatura de Tokio se impusiera a las otras ciudades aspirantes en un voto celebrado en Buenos Aires en 2013, el JOC abonó 1.8 millones de euros en dos pagos a la empresa en cuestión, denominada Black Tidings.

Los investigadores creen que ese dinero, destinado oficialmente para la elaboración de dos informes, pudo servir para sobornar a miembros africanos del COI a través del influyente Diack, quien hizo campaña entonces por la capital nipona.


El presidente del comité olímpico nipón ha defendido su inocencia y ha afirmado que los pagos fueron desembolsados a cambio de servicios lícitos de consultoría, tras ser interrogado en dos ocasiones por la justicia francesa.

"Continuaré cooperando plenamente con las autoridades francesas y haré todos los esfuerzos posibles para poder demostrar mi inocencia", dijo Takeda durante una breve comparecencia ante los medios en Tokio celebrada mediados de enero, en la que no quiso responder a preguntas de los periodistas.

El caso ha causado preocupación en el Gobierno de Japón, que ya había investigado previamente los pagos del JOC a Black Tidings sin detectar irregularidades, mientras que el comité organizador de Tokio 2020, del que Takeda es vicepresidente, ha tratado de distanciarse del tema.

Las sospechas "no son muy buenas para la imagen del país", admitió el ministro encargado de los JJOO, Yoshitaka Sakurada, mientras que la gobernadora del Área Metropolitana de Tokio, Yuriko Koike, expresó su "gran sorpresa" al conocer los cargos presentados contra Takeda y mostró su deseo de conocer más detalles al respecto.

Está por ver si el caso tiene consecuencias para Takeda, exjinete olímpico de hípica y bisnieto del emperador nipón Meiji, o si pasa factura sobre el respaldo popular a los Juegos Olímpicos, como sucedió con anteriores fiascos protagonizados por la organización

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