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Francia

Silvain Wiltord y la última gran historia del fútbol francés ante el mundo

No es el gol más recordado, ni el que le dio el título a Francia durante la Euro 2000, pero si el más agónico y celebrado por los franceses.
9 Jul 2016 – 12:13 PM EDT

A inicios del nuevo milenio, Francia dominaba el mundo y conquistaba corazones con la generación más importante de su historia. Dos años antes del año 2000, Zinedine Zidane marcaba dos goles de cabeza para tumbar a Brasil en la gran final del Mundial de 1998.

De la mano del gran ‘Zizou’ y acompañado de futbolistas como Fabien Barthez, Laurent Blanc, Lillian Thuram, Patrick Viera, Thierry Henry o David Trezeguet, Francia se plantó en la Euro 2000 disputada en Holanda y Bélgica, como la gran favorita a ganar el torneo. Lo que nadie pensaba, era la forma en que lo obtendría y quién sería el protagonista de la misma.

Francia era espectacular, mágica y avasalladora. Como tal, inició su camino en dicha Euro, goleando 3-0 a Dinamarca; pasó con problemas por la Republica Checa y acabó cayendo con la local Holanda. Al final, en el ‘Grupo de la Muerte’ del torneo, terminó calificando segunda de grupo.

A partir de ese instante, los galos se midieron a lo mejor que el torneo les presentaba. Derrotaron a España por 2-1 en los cuartos de final del torneo; aquella victoria sería la última que Francia tendría en tiempo regular pues su camino al título estaba marcado por el tiempo extra y el extinto Gol de Oro.

En semifinales echó a Portugal, su próximo rival de la final de la Euro 2016. Y en la final, el dramático partido frente a la selección de Italia.

Los ‘azzurri’ se fueron al frente con gol de Mateo Delvecchio a los 55 minutos de partido. El juego fue trabado de inicio a fin, con mayores oportunidades de los italianos para ampliar el marcador que de Francia para empatarlo. Llegado el minuto 90, el árbitro asistente se levantó de su asiento para enseñar la pizarra del tiempo agregado: cuatro minutos era lo que se leía en el tablero electrónico, una eternidad para Italia, y un suspiro para los franceses.


Aquella selección algo tenía que sus grandes gestas las lograba sufriendo. En Francia 98 los octavos de final contra Paraguay casi ocasionan una debacle de dimensiones épicas y en aquella final de Rotterdam, también todo pudo ser diferente si en el campo no hubiera estado SilvaIn Wiltord, el héroe insospechado, el sorpresivo salvador del pueblo francés.

Cumplidos los 93 minutos, los jugadores italianos se abrazaban en la banda para saltar al campo cuando el cronómetro marcara el tiempo esperado. 3, 2, 1… Fabien Barthez tiraba un ‘Ave María’ al área italiana esperando un milagro que llegó, primero con una ‘peinada’ de David Trezeguet, y después con un potente zurdazo de Wiltord que venció a Francesco Toldo.

Italia se quedaba herido de muerte, con ganas de pegar un brinco que jamás llegó. Aquella Francia tenía un billete de lotería que iba a quedar sorteado. El resto de la historia lo sabemos: David Trezeguet en el final del primer tiempo extra le dio a la selección gala su segundo título de Eurocopa tras marcar un tanto en ‘Gol de Oro’.

Francia fue campeón gracias a sus estrellas, y también, a la presencia de un hombre que vive a la sombra de las estrellas de una generación, que no metió el gol definitivo de aquella final ante Italia, pero que si fue el que dio pie al último título que obtuvo la selección francesa.

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