El papá de Lionel Messi, Jorge Messi, murió a los 68 años de edad, y hace no mucho el mismo jugador se expresó de una manera que muy pocos recordaban.
El día que Lionel Messi valoró en vida el sacrificio de su padre Jorge
El jugador argentino se refería de esta manera sobre su figura paterna al necesitar siempre su aprobación.
Ante la noticia, se han rememorado frases, entrevistas y demás de Messi sobre su papá, quien también fungió como su representante y lo acompañó en su aventura al futbol de Europa con Barcelona.
Cabe recordar que el estado de salud de Jorge Messi se agravó en los últimos meses, al grado que Lionel lloró por él en el pasado Mundial 2026.
El homenaje en vida de Messi a su papá
En una entrevista con Luzu TV el pasado 6 de enero, Lionel Messi habló de pequeños episodios sobre la labor de su papá Jorge Messi en su carrera, unas palabras que resuenan ante la noticias de su muerte este pasado viernes 7 de agosto.
"El respeto, el trabajo, la humildad... mi viejo laboraba todo el día, se iba en la madrugada y no volvía hasta la noche, prácticamente no lo veía y cuando llegaba, lo primero que hacía era llevarme a entrenar o acompañarme a un partido, yo veía todo el sacrificio que hacía para que nunca nos falte nada, gracias a todo su esfuerzo".
"En el día a día con ella, pero en lo deportivo con mi viejo, habló mucho con mi papá, en toda la carrera deportiva que estuvo al lado mío fue mi viejo, terminaba un partido y le escribía, veíamos un partido y lo comentábamos, en la parte deportivo y en lo que pasa en lo futbolístico comparto mucho con mi viejo".
"Yo en lo deportivo siempre dije que fui el crítico número uno conmigo mismo... pero siempre necesité la aprobación o la opinión de mi viejo desde chiquito. Terminaba un partido y le preguntaba cualquier cosa".
En una entrevista previa, hace más de cinco años, Leo siempre se refirió a su papá como el pilar de su vida, aquel hombre que siempre estuvo a su lado y que siempre lo extrañaba al no verlo en casa.
"Mi viejo se levantaba a las 4 de la mañana y volvía a la a las 9 de la noche para cenar, prácticamente, todos los días. Entonces, nos veíamos poco, y cuando nos veíamos, me disfrutaba, no me cagaba a pedos nunca. Yo lo disfrutaba muchísimo a él porque lo lo extrañaba y esperaba que llegue para poder abrazarlo y estar con él".