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AS Monaco

'El malo de 007' que es dueño del AS Monaco: Dmitry Rybolovlev

El club monegasco está derrumbándose tras brillar durante años en un patrón común cuando un magnate ruso inyecta y extrae su propio capital.
26 Ene 2019 – 2:14 PM EST

La saga de películas del agente secreto James Bond estaba muerta... hasta que en 1996 llegó la premier de 'GoldenEye.' La cinta, rotundo éxito acompañado por el lanzamiento del popular videojuego para Nintendo 64, retrataba una Rusia arruinada entre los escombros de la Unión Soviética donde, no obstante, varios rusos se volvieron ricos de la noche a la mañana.

Listado por la revista Forbes entre los 300 hombres más ricos del planeta, el ruso Dmitry Rybolovlev tuvo la visión de alejarse del negocio del petróleo y acercarse al de la potasa, un compuesto mineral básico para fabricar fertilizantes cuyos mayores yacimientos están localizados entre Rusia y Bielorrusia. De 1995 a 2005 adquirió acciones de la fábrica rusa Ukralkali fusionándola con la bielorrusa Belaruskali, logrando controlar el 70% de la producción mundial de potasa.

Por ahí del 2010 un modesto club de fútbol ruso, el Anzhi Makhachkala, comenzó a romper el mercado pagando docenas de millones de dólares por jugadores como el camerunés Samuel Eto'o y los brasileños Willian y Roberto Carlos. Tras este bombazo estaba otro magnate ruso: Suleyman Kerimov, quien había comprado el paquete accionario de Rybolovlev en Ukralkali. El objetivo del Anzhi era ganar la Champions League.

Sin embargo, Kerimov tomó una misteriosa decisión: separó a Ukralkali de Belaruskali rompiendo el monopolio de potasa y colapsando los precios en los mercados. El Anzhi pasó de un presupuesto de 250 millones de dólares a uno de apenas 50. Así, por ejemplo, es que Willian llegó al Chelsea de Roman Abramovich en 2013. Mientras tanto, el equipo de Kerimov descendió a segunda.


Por su parte, Rybolovlev diversificó sus negocios hacia dos nuevos productos: obras de arte y jugadores de fútbol.

Tras vender Ukralkali, compró al AS Mónaco poniéndolo a nombre de su hija Ekaterina. Sus primeras compras las hizo mediante un esquema que la FIFA prohibió en 2014 llamado 'Third Party Ownership' (TPO). Se trata de manipular el precio de las fichas a través de sociedades mercantiles, que no son equipos de fútbol: un ejemplo es el del brasileño Fabinho, quien jugó en Mónaco prestado por el Río Ave de Portugal siendo propiedad parcial de Rybolovlev. En 2018 el jugador fue vendido por 45 millones al Liverpool FC.

Viviendo en Montecarlo y en Ginebra, el ruso comenzó también a deleitarse con las obras de los grandes maestros: Rodin, Gauguin, Matisse y Picasso. Un mal día, sin embargo, Rybolovlev pensó que la prestigiosa casa de subastas Sotheby's en Manhattan le tomó el pelo con pinturas robadas. La demandó. Poco después descubrió que el comerciante suizo detrás de casi todas sus adquisiciones, Yves Bouvier, estaba estafándolo y también lo demandó... en Francia, en Estados Unidos, en Singapur.

Él ha aprendido de temas judiciales desde el momento mismo en que amasó su fortuna entre las ruinas de la Unión Soviética. Al tiempo que los niños alrededor del mundo jugaban 'GoldenEye' en sus hogares o rentaban los videocassettes de la cinta de James Bond, Rybolovlev pasaba 11 meses encarcelado, acusado de tramar el asesinato de un empresario enemigo. Finalmente fue absuelto.

Así como los negocios de la potasa y de las obras de arte han comenzado a desinflarse, el brillante Mónaco de temporadas pasadas va camino del descenso. En cuanto a Rybolovlev, la pregunta no es qué hará para salvar al equipo del Principado, sino cuál será su próximo interés comercial.

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