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De sebastián cáceres, cáceres, ustedes recordarán que había estado muy cerca de ir al fútbol de inglaterra, muy cerca, tan cerca que a mí me habían dicho en su momento, cáceres se va, ya está listo, nada más es cuestión de que caiga. Era la segunda de la championship, ¿no?
El tema de celta, no se había cerrado el tema de celta, porque el celta no había puesto como tal el dinero en firme, o sea, más allá de que la américa ejera sí o no, no veían todavía el dinero como tal del celta o la propuesta seria para decir, bueno, ya te mando el dinero. En cuanto se llegó al acuerdo, sebastián cáceres se va después de seis años y medio, seis títulos, un hombre muy profesional.
Fuera de la cancha, un tipo que siempre se dejó todo dentro de la cancha, cuántos golpes, no nos acordamos de, y contaba el otro día una anécdota, se las voy a contar. Sí, sí.
Un día en un aeropuerto me encuentro a sebas, sebas después de cada partido parecía boxeador, o sea, le veo todo madrileño, le digo, ¿qué te pasó, sebas? ¿ahora qué onda, güey?
Y me dice, tengo más puntos que chivas, güey. O sea, es la forma en la que también sebas.
Entendió el americanismo y por eso es que se fue al borde de las lágrimas. Sí, estuvo ahí en la llegada, la verdad, raro ver a un futbolista que se le llega a cortar la voz con ojos llorosos, o sea, te das cuenta del sentimiento, también estaba muy cercana a esa despedida.