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León

Opinión | Gignac, Boselli y nuestra fortuna de verlos jugar

Ambos atacantes marcaron época en el futbol mexicano. Cumplieron, además, con las expectativas que había sobre ellos.
23 Feb 2019 – 11:32 AM EST

Mucho nos han hablado de jugadores leyenda. Sí, cada quien se apega a aquellos que fueron de su época y que, incluso, marcaron nuestras vidas. En la Liga MX también han existido atacantes que son, sin duda alguna, dignos de recordar por siempre, sin importar la nacionalidad.

Siempre pedimos que lleguen extranjeros de calidad para que fortalezcan el nivel del torneo. Nuestros deseos se cumplieron. Mauro Boselli y André-Pierre Gignac arribaron a México no solo para elevar la vara en la delantera de cada torneo azteca, sino también, para deleitarnos con sus anotaciones, pero, sobre todo, para ser piezas claves del León y Tigres, respectivamente.


Fue en junio de 2013 cuando Boselli fichó por la Fiera. Desde entonces, a nadie le quedó duda alguna de su calidad goleadora. Los remates de cabeza fueron su fuerte… y un deleite para quienes lo veíamos anotar. ¿Qué importaba el equipo al que uno apoyara? Sus remates eran matones y unas verdaderas joyas.

La evolución y transformación de Mauro Boselli desde su llegada a León hasta ahora

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Mauro no solo fue líder de goleo en tres ocasiones (Apertura 2014, Apertura 2015 y Apertura 2017), sino que también lo fue dentro del campo. No se podía hablar del León sin ligarlo a Mauro Boselli. Parecería un romance que no terminaría. Y es que no todos los días un equipo puede presumir de fichar a un jugador que terminó por convertirse en el segundo máximo anotador (105) en la historia del club y que, además, fue clave para lograr el bicampeonato (2013-2014). El argentino lo hizo y ese fue su legado en la Liga MX.

Boselli brilló en solitario por dos años. Para el 2015 tuvo que compartir el protagonismo con un delantero que se ubicaba a 703 kilómetros hacia el noreste: André-Pierre Gignac. El francés que sí logró conquistar México, pero con anotaciones.

Y es que la magia de Gignac siempre fue más allá de todo. Él hizo que nos ilusionáramos y nos hizo creer que el futbol era fácil de jugar y que definir siempre sería más sencillo si se hacía con determinación.

Su legado va más allá del par de títulos de goleo (Clausura 2016 y del Apertura 2018) y de tres títulos de Liga (Apertura 2015, 2016 y 2017) con los que cuenta, sino que, además, puede presumir de ser ya el segundo máximo anotador de Tigres (100) y está solo a un par de tantos de superar a Tomás Boy (102).

Y nosotros, si de algo podemos presumir, es de ser testigos de la calidad de los dos mejores atacantes que han llegado al futbol mexicano, al menos, en los últimos cinco años.

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