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El Pato “Playboy”: el crack que no quiso serlo

Iba a ser mucho más que Neymar antes que Neymar, pero el éxito con las mujeres quizás le llegó demasiado pronto.
27 Ene 2017 – 06:26 PM EST
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Todo eran selfies y sonrisas en la carrera de Pato. Crédito: José Jordan (Getty Images).

Con 17 años cumplidos, Alexandre Pato tuvo que pasar un semestre entrenándose con el AC Milán, pero sin poder disputar partidos oficiales. La FIFA había dispuesto que, por ser menor de edad, aún no podía ser traspasado del Internacional de Porto Alegre a los “Rossoneros”.

Esos seis meses de espera parecían valer la pena porque Pato era un fenómeno absoluto. Él fue de los primeros jugadores de “Youtube: Mejores Jugadas” en las cuales aparecía haciendo “sombreritos”, “vaselinas”, “túneles y caños”, “bicicletas”, “chilenas”, “tijeritas” y “gambetas”. Al Barça logró humillar en el Mundial de Clubes de 2006 (la única vez que el club catalán lo ha perdido).

En esos seis meses también aprovechó para contraer nupcias con la actriz brasileña Sthefany Brito. Rompieron en 2009 y se reconciliaron en el mismo año. Sin embargo, duraron juntos menos de un semestre (lo que duró Pato en Milán sin poder jugar), pues se divorciaron definitivamente en 2010. Divorciado con 21 años.

Divorciado, pero no retirado. Y es que inmediatamente inició una relación sentimental con Bárbara Berlusconi, hija de Silvio Berlusconi, el todopoderoso dueño del Milán. Terminaron en 2013 y con ello también se acabó su carrera en la escuadra lombarda.

Regresó a Brasil con el Corinthians cuya directiva lo compró por más de 15 millones de dólares. Empezó bien, pero se desinfló y al poco tiempo terminó prestado en el Sao Paulo FC dirigido en su última etapa por el colombiano Juan Carlos Osorio. La directiva corinthiana no sabía qué hacer con él, puesto que tampoco en el Sao Paulo desquitaba su alto salario.

Entonces apareció la posibilidad de venderlo a China. El Corinthians sí quería; Pato, no. Solamente los chinos podrían regresarles el dinero perdido en su fichaje y no había más que pensar. Sin embargo, Pato creía que aún podía demostrar su calidad en Europa y revalorizarse. Se fue prestado al Chelsea por seis meses y solo jugó dos partidos y metió un gol (de tiro penal).

Resignados a perder plata, los del Corinthians no vieron más remedio que vendérselo al Villarreal de España por escasos tres millones. Con el “Submarino Amarillo” lleva dos goles en seis meses, aunque según algunos su nivel levantó lo suficiente para atraer nuevamente el interés chino en él. El Tianjin Quanjian ( por quien también fichó el mediocampista belga Alexander Witsel) ha puesto más de 15 millones en la mesa.

Pato se va pues a China dejando una estela de corazones rotos (de hinchas, y de más de una bella mujer) y también se va sin desquitar los montos desembolsados por un delantero con unas condiciones bárbaras para jugar al fútbol. Y es que a los “Playboys” lo que les gusta es el juego. Del Pato crack no se supo nada más desde aquellos seis meses en 2007 de entrenamiento solitario en Milán.

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