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¿quién podría escapar de ahí? De la roca.
Una corriente del ártico pasa bajo nuestro barco. El viento corta como hielo.
Frente a nosotros, la cárcel más temida del mundo. Madre de las prisiones de alta seguridad.
Casa de los mafiosos, los asesinos. Esta es la historia de sus intentos de fuga.
Asaltantes de banco, traficantes de alcohol, falsificadores. Habían alcanzado tanto poder que desafiaban cualquier intento de la policía por controlarles.
¿les suena? Así comienza el mito de alcatraz.
Completamente solos entre varios bloques de celdas reforzadas para comprobar si es verdad. Lo es.
Y más que las películas que han visto y más que al capone. Más.
1,500 criminales fueron trasladados aquí cuando convirtieron una antigua fortaleza militar en penitenciaría. Mayor número de guardias por interno.
Más horas de confinamiento. Pero a pesar de las restricciones, entre 1934 y el 63, 36 prisioneros de alcatraz intentaron huir.
No lo lograron, excepto tres y su destino es un misterio. Esto trasciende las películas de hollywood.
Hay un montón de historias en alcatraz, pero lo que a mí más me fascinó es cómo algunos internos planearon escapar fabricando cabezas falsas. Entonces le robaron el pelo al peluquero.
Con los materiales que tenían, con un poco de yeso de las paredes, hicieron cabezas, fingieron que la persona estaba calva o que estaba dormida y entonces planearon el escape. Por varios meses, los asaltantes john y clarence anglin, además de frank morris, escarbaron la pared con una cuchara.
En la fase final, se ponían de acuerdo para tocar instrumentos musicales y tratar de ocultar el sonido de un taladro. La madrugada del 11 de junio del 62, escaparon por este agujero.
Subieron al techo, fabricaron una balsa con más de 50 impermeables que robaron a lo largo de los años. Nunca se supo más de ellos.
¿se ahogaron? ¿llegaron a la orilla?
Alcatraz fue cerrada hace 63 años y después ocupada y reclamada por los indígenas locales. Pero una de estas historias es la de robert lipscomb, traído aquí por ser un agitador racial.
Pero nadie más famoso que el preso número 86, el gángster mayor. Llegó aquí a los 35 años, después de construir un imperio vendiendo alcohol ilegal.
Pero por complicaciones de sífilis, fue trasladado. Aunque su gruesa voz y amenazas aún retumban en estas paredes.
Somos fabián ramírez, felipe rangel y carla iberia, desde la celda de al capone, en alcatraz.