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Final adelantada en atlanta, pero en realidad fue la segunda semifinal y nada de las malvinas y cosas extrañas, puro fútbol, con los ingleses midiéndose ante el albiceleste, platillazo y ambiente ardiente. Pero si de ardiente hablamos, definitivamente los cuerpos de los tres leones, los mismos que engalanan el escudo de inglaterra, que llegaron con su conjuntito para el estadio climatizado y techado, no para los 36 húmedos grados que abrazaban georgia, en fin, asediados más que futbolistas, fueron interceptados por una reportera que, dizque para un enlace rapidito, que no se tardaban, es más, hasta los refrescaron para aguantar y, como no, se hicieron los valientes.
Pero pues no engañaban a nadie, se estaban derritiendo en vida, ahí los tenían bajo los rayos del sol, en lo que les avisaban. La indicación fue, mientras gruñanle, y así se la llevaron, como media hora.
Y cuando pasaron, se quedaron, y se quedaron, y se quedaron, y se quedaron, y se quedaron, y se quedaron. Pero parecía que ya, el astro rey los tenía aturdidos, y también el camarógrafo de tanto acomodarlos.
Seamos que quieren salir en la tele, ¿no? La situación era crítica, ya lo caliente llegaba a cualquier rincón.
Perdón. Vamos a esperar, estamos aquí, estamos en inglaterra, vamos a acabar, ¿ok?
Hasta que por fin los despacharon. ¿me darán un número de cuenta?
Sí. Ah, ya, aquí está.
¿cuenta? ¿cuenta?
Ni un vaso de agua les dieron. Oh, yeah, bueno, no, no, no.
Pues no que muy león, acabó todo amolado, ni hablar más al colorín colorado. ¡vamos, amigo!