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Juegos Olímpicos

Simone Biles revive el problema de salud mental en los deportistas de élite

La tenista Naomi Osaka y otras figuras como el nadador Michael Phepls y basquetbolista Kevin Love han vivido episodios similares.
27 Jul 2021 – 03:17 PM EDT
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La gimnasta estadounidense Simone Biles dio la gran noticia del día en los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020, pero en esta ocasión no fue por sus espectaculares rutinas en la pista, sino por su retiro debido un tema médico, relacionado con su salud mental, según confesó la propia deportista.

Biles explicó que su retirada este martes del concurso por equipos femeninos se debió a "demonios en la cabeza" y señaló su intención de cuidar su "salud mental".

"Desde que entro al tapiz, estoy yo sola con mi cabeza, tratando con demonios en mi cabeza (...) Debo hacer lo que es bueno para mí y concentrarme en mi salud mental y no comprometer mi salud y mi bienestar", explicó a la prensa.

Poco antes, Biles, de 24 años y cuatro veces campeona olímpica en Rio-2016, había abandonado a sus compañeras del Team USA tras su paso por el primer aparato, la barra de equilibrio, donde estuvo por debajo de sus estándares habituales, con una nota de 13,766 puntos.

Luego regresó con estatus de reemplazante para seguir el final de la competición, en la que Rusia, bajo bandera neutral por la suspensión que pesa sobre el país por los escándalos de dopaje del pasado, fue el ganador, por delante de Estados Unidos (plata) y Gran Bretaña (bronce).

Biles recibió sonriente su medalla y no parecía sufrir ninguna lesión física. La Federación Estadounidense había explicado a la que el abandono de Biles era por "motivos médicos”. Sin embargo, Simone explicó luego a los periodistas que sentía una fuerte presión psicológica ante el reto de sus finales en Tokio. "No tengo tanta confianza en mí como antes, no sé si es una cuestión de edad. Estoy un poco más nerviosa cuando estoy haciendo mi deporte. Tengo la impresión de que ya no puedo disfrutar como antes", añadió.

Su caso recuerda mucho al que vivió recientemente la tenista japonesa Naomi Osaka, quien justo hoy fue eliminada de los Juegos y que hace unos meses habló públicamente de su salud mental y los problemas que estaba experimentando ante la presión mediática, razón por la cual se retiró incluso en plena disputa de Roland Garros, uno de los cuatro torneos más importantes del deporte blanco.

Osaka, ganadora de cuatro torneos de Grand Slam y número dos del mundo, recibió una multa de 15.000 dólares cuando se abstuvo de hablar con los periodistas después de ganar su partido de la primera ronda. Al día siguiente, se retiró del torneo, diciendo que sufría de ansiedad antes de hablar con la prensa y revelando que tuvo “prolongadas batallas contra la depresión”.

Otro gigante en la historia, Michael Phelps, el deportista con más medallas olímpicas en la historia, ha admitido públicamente que cree que nunca terminará de curarse de la depresión.

“Soy alguien que ha pasado por al menos tres o cuatro periodos de depresión fuerte después de los Juegos Olímpicos, y llegué a poner mi vida en peligro”, dijo Phelps en una carta abierta a la cadena ESPN.

“He tenido algunos altibajos aterradores. Esta enfermedad nunca desaparece. Te da días buenos y otros malos. No alcanza una meta final. Lo he explicado muchas veces. La historia ha sido siempre la misma: han contado que Michael Phelps ha tenido depresión, la ha superado tras someterse a tratamiento, ha recogido un abanico de oros olímpicos en Río y ahora todo será perfecto. Ojalá fuera cierto (…) No lo es. Creerse eso es caer en la ignorancia. Alguien que no entiende a qué se enfrenta una persona que sufre ansiedad o depresión no tiene ni idea…”, destacó el poseedor de 28 medallas olímpicas.

El basquetbolista Kevin Love, campeón de la NBA con los Cleveland Cavaliers, también ha padecido de graves problemas de salud mental. Un ensayo suyo hecho en el portal ‘The Players Tribune’ en 2018 reveló su lucha contra la depresión, la ansiedad y los ataques de pánico.

Los problemas de Love empezaron a ser reveladores para él y para sus allegados tras sufrir un ataque de pánico en un partido de la temporada de la NBA en 2017. Fue la primera vez que vio claro que algo no estaba bien, “era la punta del iceberg”, la “culminación de años de supresión de problemas”.

“Cuando estaba allí tumbado en el vestuario durante mi ataque de ansiedad, fue probablemente el momento en que más miedo he sentido en mi vida. Estaba sin aliento y mi corazón se salía de mi pecho, realmente pensé que la muerte era una posibilidad”, confesó Love.

Brandon Marshall, exjugador de la NFL de varios equipos, también tuvo estos problemas. El receptor, seis veces electo al Pro Bowl, fue diagnosticado con trastorno límite de la personalidad y actualmente ayuda a las personas para lidiar con este tema.

Sin duda, lo sucedido este lunes con Simone Biles es un nuevo llamado de atención sobre la salud mental de los deportistas, unas personas que para muchos son privilegiadas por el dinero y la fama que tienen haciendo los que más les gusta, pero que también llevan a diario el peso y la presión de ganar, rendir al máximo y dar espectáculo a millones de personas que ven sus actuaciones en sus diferentes disciplinas.

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Tokyo al día: Simone Biles y Naomi Osaka dejan en shock a Tokyo
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